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El conservador Wall Street Journal, en un editorial, consideró que el gobierno juega a una política suicida con los acreedores, al amenazar con un impago masivo. (Archivo/AFP)
WASHINGTON- El Congreso estadounidense debe utilizar su músculo para imponer una junta federal de control fiscal sobre Puerto Rico que supervise las finanzas de la Isla por lo menos durante una década, según el periódico The Wall Street Journal.
Tras la aprobación de una ley en Puerto Rico que impone una moratoria en el cobro de deudas del gobierno de la Isla, el conservador Wall Street Journal, en un editorial, consideró que el gobierno juega a una política suicida con los acreedores, al amenazar con un  impago masivo. 
"El Congreso puede necesitar salvar a la Isla de sí misma, aunque sólo sea para reducir al mínimo los daños colaterales", indicó.
Al aludir a los planes del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de establecer una junta federal de control fiscal, el editorial sostiene que esa nueva autoridad sobre Puerto Rico debe poder auditar los libros financieros del gobierno, rechazar presupuestos y alterar convenios laborales.
"Los supervisores federales también deberían estar a cargo del reajuste de la deuda y el plan de rehabilitación fiscal que incluya los bonos de las obligaciones generales y agencias públicas, convenios laborales, así como las pensiones de los empleados públicos. Permitir que los contratos sean alterados a posterioridad rara vez es una buena política pública, pero la alternativa ser un impago desordenado dictado por los políticos de Puerto Rico", indica el editorial.
El periódico conservador sostiene que un juez federal como José A. Fusté, quien se jubila este año, puede ser un buen mediador en las negociaciones entre los acreedores y el gobierno de Puerto Rico.
"Puerto Rico necesita sobre todo restaurar el crecimiento económico, lo que requerirá un cambio en actitud y una transformación de los políticos en la isla. Washington tal vez podría ayudar a los que aspiran a hacer las reformas a  eliminar las leyes que desalientan el trabajo y la inversión – por ejemplos  beneficios y protecciones laborales que son costosas-, proporcionando incentivos financieros", agregó el periódico estadounidense.