Pobreza en Puerto Rico (horizontal-x3)
Entre el año 2000 y el 2012 se elevó el número de jefas de familia que viven bajo nivel de pobreza en Puerto Rico. (Archivo / GFR Media)
En Puerto Rico, entre el 2010 y el 2014, se perdieron, según estadísticas oficiales, alrededor de 70,000 empleos, y de esos, el 55% eran puestos ocupados por mujeres.
Esos datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) fueron presentados este domingo por la socióloga e investigadora Linda Colón al exponer a grandes rasgos cómo la crisis económica y fiscal por la que atraviesa el país ha afectado en mayor magnitud a las mujeres, y recalcar que cualquier esfuerzo dirigido a erradicar la pobreza tiene que ir acompañado de una estrategia para acabar las desigualdades entre géneros.
“Uno de los objetivos centrales de cualquier nación que se plantee disminuir la pobreza tiene que ser reducir la feminización de la misma. Existen una serie de factores que colocan en riesgo a las mujeres y a sus hijos, de mantenerse bajo esta condición. Entre otros, se destaca el acceso desigual a los recursos, a la posibilidad de educación y a la propiedad de la tierra y el capital, la escasa influencia en el marco político y del poder y llevar a cabo trabajos no retribuidos o mal retribuidos”, indicó Colón en un foro en el que se discutió el papel de las mujeres en los movimientos sociales. 
“Eliminar las desigualdades entre los géneros es absolutamente necesario para reducir la pobreza. El efecto de la pobreza de las madres en los niños se traduce, no solo en menores ingresos, sino también en la privación de educación y salud, en mala alimentación y en su exclusión de los beneficios del desarrollo”, añadió la excoordinadora general de la Oficina de Comunidades Especiales. 
Colón utilizó también información de la Encuesta sobre la Comunidad correspondiente a los años 2013 y 2014 que reflejó que durante ese período las mujeres constituían el 39% de la fuerza laboral, pero solo el 32% estaban empleadas, lo que según dijo, coloca a Puerto Rico como uno de los países del hemisferio con la tasa más baja de participación laboral femenina. 
Los datos también reflejaron que, en los últimos años, ha aumentado el número de mujeres jefas de familia, aunque no necesariamente hayan incrementado las oportunidades para que lleven el sustento a sus hogares. A modo de ejemplo, mencionó que, en el 2014, el 36% de las mujeres desempleadas lideraban su hogar. 
Destacó, además, que en ese período la mediana de ingresos en los hogares de Puerto Rico era de $19,915, mientras que en las familias encabezadas por mujeres apenas llegaba a los $9,000. 
“Estas mujeres están bajo condiciones de pobreza extrema”, aseveró. 
Colón también resaltó que, entre el 2000 y el 2012, se elevó el número de jefas de familia que viven bajo nivel de pobreza, y dijo que son las mujeres que crían solas a sus hijos las que encabezan la lista de participantes en el Programa de Asistencia Nutricional federal (PAN).
Advirtió, igualmente, que las ayudas gubernamentales, en ocasiones, agravan los problemas de dependencia y desigualdad social para este segmento de la población. 
“Las mujeres que viven bajo la pobreza están bajo una doble condición de sujetación. De una parte, experimentan el dominio ejercido por los hombres en sus relaciones de dominación sicológica, económicas y sociales y, de otra, experimentan igual dominio ejercido por el estado benefactor norteamericano y local”, sostuvo la experta en temas de pobreza.
“El asistencialismo norteamericano ha tenido efectos contradictorios en la vida de muchas mujeres que lo reciben. Si bien les garantiza un mínimo de subsistencia alimentaria, es una espada de doble filo. La asistencia no les permite salir de la pobreza, pero les ofrece ideas ilusorias de independencia. Igualmente, les permite una mayor independencia a los hombres que abandonan a las mujeres y a sus hijos a su mejor suerte”, apuntó.
Colón recomendó, entre otras cosas, colocar el tema de la pobreza como uno de los “problemas centrales” de las mujeres y el país, establecer proyectos de desarrollo comunitario liderados por mujeres y ampliar la participación femenina en puestos directivos y posiciones de poder. 
En la Mesa de Diálogo Patriótico, en la que también participaron Liliana Cotto, Mabel Román y Amarilis Pagán, esta última censuró de igual forma la poca representación de las mujeres en los puestos electivos.
Pagán, fundadora de Proyecto Matria, manifestó que concibe su candidatura por un escaño en el Senado como un “experimento” dirigido a abrir camino a las mujeres en la política a raíz de los obstáculos institucionales que, según dijo, existen en los partidos.
“Las feministas les tenemos repelillo a los partidos políticos. Yo lo tuve que pensar muchísimo y todavía al día de hoy, hablo de otras compañeras que sus experiencias con partidos políticos de izquierda no fueron buenas experiencias… Entrar en una estructura política en este momento implica también saber que estamos trabajando con estructuras construidas desde una visión que no reconoce la realidad de las mujeres”, señaló Pagán, candidata del Partido del Pueblo Trabajador.