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El agente investigador Simón Rosa. (Gerald López Cepero)
El testimonio del agente investigador Simón Rosa dejó al descubierto este viernes que la teoría inicial que el Ministerio Público elaboró en torno a la muerte del niño Lorenzo González Cacho se apoyó en información ofrecida por su padre Ahmed Alí González, quien para marzo de 2010 estaba separado de Ana Cacho y mantenía una agria disputa con la mujer por la custodia de sus hijos.
Hoy, en la continuación de la vista preliminar que se sigue contra Luis Gustavo Rivera Seijo, conocido como El Manco, Rosa detalló igualmente que la fiscal Wanda Casiano mantuvo control total sobre la pesquisa al punto que tomó declaraciones juradas en ausencia del agente investigador del caso y negó a un perito en patrones de sangre una petición para visitar la casa en Dorado del Mar, donde el niño recibió los golpes que segaron su vida.
Ante el juez Carlos Salgado Schwarz, del Tribunal de Bayamón, el agente investigador, que cuenta con 22 años de experiencia, explicó que el capitán Rafael Rosa le asignó el caso en diciembre de 2011 y que como resultado de esta designación, el agente Iván Elías le entregó el expediente del caso.
Dirigido por las preguntas de la fiscal Aracelis Pérez Correa indicó que el agente Elías le señaló que no había declaraciones juradas en su expediente porque ese trámite lo realizaban la fiscal Casiano y el fiscal general Obdulio Meléndez en el Departamento de Justicia.
Relató también que como parte de su investigación entrevistó al padre de Lorenzo, quien detalló que llegó al Centro de Diagnóstico y Tratamiento en Dorado la mañana del 9 de marzo de 2010 alertado por su hija mayor.
Afirmó que en esa entrevista González le indicó que los amigos de Cacho, Jesús Jenaro Camacho y William Marrero, utilizaban drogas y que otro amigo de su ahora exesposa, Arnaldo Colón, le suplía las drogas al dúo.
"Él me dijo que Ana se pasaba de fiesta en fiesta", afirmó Rosa.
González, además, señaló que un hombre de nombre Víctor Ortiz podía proveer información sobre Marrero, pero que al entrevistar a Ortiz "lo que pudimos verificar es que William Marrero tenía un romance con la esposa de Víctor Ortiz".
Al inicio de la investigación, el Departamento de Justicia declaró como sospechosos de la muerte de Lorenzo a Cacho y a sus tres amigos.
Sin embargo, Rosa no encontró evidencia que conectara a estos sospechosos con el crimen, ni que confirmara la información ofrecida por González.
"Yo comienzo a investigar a Luis Gustavo Rivera Seijo porque de la información que había sobre los sospechosos o personas de interés no había nada que los ubicara en la escena del crimen. Lo único que había era la confesión que (el Manco) le hizo al FBI", apuntó Rosa, quien para ese momento ya estaba adscrito al Task Force del FBI (Negociado Federal de Investigaciones). 
Como parte de su testimonio, Rosa expresó que la fiscal Casiano le entregó las fotografías que los investigadores forenses tomaron los días 9 y 10 de marzo de 2010, pero que entre enero y febrero de 2012 Casiano no le permitió acceso a la casa de Cacho.
"Había muchos documentos que Wanda Casiano no me hacía llegar", indicó sobre el control que la fiscal mantenía de la pesquisa.
También contó que contactó al perito en patrones de sangre Noel Colón, quien pidió acceso a las fotografías de la escena y visitar la residencia en Dorado.
"La fiscal Wanda Casiano no quiso que tuviera acceso a la casa, ni a la evidencia", apuntó el agente investigador ante una sala repleta de público.
Problema técnico con las confesiones 
El agente Rosa declaró que realizó gestiones con la trabajadora social de Rivera Seijo, María Pereira, para entrevistarlo en el Hospital de Psiquiatría Forense.
Esa entrevista se realizó el 26 de noviembre de 2013, en un salón del Hosptial de Psiquiatría Forense. En la misma participaron Rosa, varios agentes del FBI, la trabajadora social y el psicólogo de Rivera Seijo.
Sin embargo, el juez Salgado Schwarz no permitió que el testigo ofreciera detalles de esa confesión porque el Ministerio Público no incluyó en su lista de testigos al agente que le leyó las advertencias al imputado.
Entonces Rosa señaló que con la información que recibió de Rivera Seijo acudió al centro comercial de Dorado para corroborar si una persona podía lanzar una bolsa plástica con un documento en su interior desde un establecimiento de comida rápida hacia la casa de Cacho.
"Era imposible", aseguró el testigo al explicar que la bolsa hubiera tenido que pasar por encima de un muro y atravesar la carretera para llegar al patio de la casa.
Rosa, no lo dijo, pero se refería a la bolsa que apareció en el patio de la casa de Cacho el 9 marzo y que contenía los documentos de excarcelación Rivera Seijo.
El agente también verificó si era posible brincar un muro para obtener acceso a un portón peatonal que da acceso a la urbanización Dorado del Mar. 
"Eso sí era probable", dijo.
Pero cuando Rosa intentó ofrecer detalles de una visita a la casa de Cacho el 26 de enero de 2014 en la cual estuvo presente Rivera Seijo, de 37 años, para corroborar su confesión, los abogados Mario Moczó González, Jesús Hernández Rivera y Lester Arroyo Crespo volvieron a objetar enérgicamente porque no estaba presente el agente que le hizo las advertencias al imputado.
Durante largo rato los fiscales Pérez Correa, Mario Rivera Géigel y Maricarmen Rodríguez Barea argumentaron que Rosa podía declarar sobre el asunto porque firmó las advertencias como testigo. 
Pero los abogados insistieron que había que seguir las reglas del juego y que el Ministerio Público debió incluir en la lista de testigos al agente que realizó las advertencias.
Ante esta situación, los fiscales pidieron autorización para sentar como testigos a los agentes que le hicieron las advertencias a Rivera Seijo, quienes no figuran en la lista de testigo de la vista.
Salgado Schwarz negó la petición al inicio, pero luego concedió a los fiscales y abogados hasta el lunes para que expresaron sus argumentos por escrito. Ese día, aseguró, resolverá la controversia. 
La vista continúa el lunes en la tarde con el testimonio de Rosa.
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