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Un guardia de seguridad de la compañía St. James fue asesinado ayer en la madrugada en una planta de tratamiento de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados en Barceloneta. (Xavier J. Araújo Berríos)
Ante la ausencia de pistas sólidas, los investigadores asignados a intentar determinar quién o quiénes fueron los responsables del asesinato de un guardia de seguridad de la compañía St. James ocurrido ayer en la madrugada en una planta de tratamiento de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, en Barceloneta, se han concentrado en identificar individuos de la zona que hayan sido procesados en el pasado por delitos como apropiación ilegal y escalamiento.
El comandante Ángel Viera, director del Cuerpo de Investigación Criminal de Arecibo, contó que los asesinos probablemente tuvieron acceso a la propiedad ubicada en el barrio Palma Alta a través de un lugar conocido como La Furnia, un llano que se extiende entre Arecibo y Barceloneta y que colinda con la parte posterior de la estructura.
El cuerpo baleado de Omar Enrique Ramos Rosa, de 57 años, fue encontrado a eso de las 5:30 a.m. del miércoles en el interior de un cuartito también utilizado como cocina y sala dentro del edificio. Ramos Rosa, vecino de Ciales y de 57 años, fue sorprendido por sus atacantes mientras veía televisión. Incluso, todavía tenía el control remoto en la mano cuando fue descubierto. 
Según dijo Viera, la instalación cuenta con cámaras de seguridad, pero apunta a la entrada que se encuentra en la parte frontal. Las residencias más cercanas se encuentran a una distancia considerable. 
“En la parte de atrás no hay cámaras”, mencionó.
El oficial comentó que entrevistaron a una hermana de la víctima, quien lo describió como “un hombre cristiano” que no tenía problemas con nadie y que se la pasaba en la iglesia.
La víctima, que hacía su trabajo desarmado, vivía al lado de la residencia de su madre.
La Policía insiste en la teoría de que los asesinos fueron al lugar para cometer un escalamiento, aunque ciertamente el guardia no los sorprendió en el acto. Viera, no obstante, recordó que en 2013 ocurrió en el lugar otro escalamiento en el que guardias de seguridad fueron amarrados.
En el edificio sí había maquinaria costosa y herramientas. No obstante, por lo pronto no se ha identificado que falte propiedad.
“Presumimos que al verlo con un control en la mano pensaron que era un arma de fuego”, opinó Viera al contar que la finca conocida como La Furnia fue utilizada hace 25 o 30 años como lugar para dejar caer cargamentos de droga.