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Melba Acosta y César Miranda salieron por una puerta trasera de La Fortaleza. (Vanessa Serra Diaz)

En medio de la emergencia en la que se encuentra el Banco Gubernamental de Fomento (BFG) por la falta de liquidez, la presidenta de la institución, Melba Acosta, y el secretario de Justicia, César Miranda, se reunieron a puertas cerradas, al mediodía de hoy en La Fortaleza.
Tras el encuentro de unas dos horas, los funcionarios salieron a toda prisa de la Mansión Ejecutiva, eludiendo a los periodistas que montaban guardia a las afueras de la sala de prensa del Palacio.
Se supo que la presidenta del BGF había llegado a la casa del gobernador poco después del mediodía. Luego, arribó Miranda, aunque ninguno de los dos fue visto por los reporteros. Se reunieron en el edificio conocido como “Los Pabellones”, a donde en un momento se vio al personal de La Fortaleza pasar refrigerios.
Casi enseguida que se marcharon los funcionarios por el portón trasero, el gobernador Alejandro García Padilla salió con su escolta por el portón principal, pero tampoco se dejó ver por la prensa.


Temprano en la mañana, un reportero le preguntó a García Padilla si el BGF “cerraba hoy” y el mandatario se limitó a responder que eso lo había contestado ayer.
Poco después que saliera el gobernador para asistir a la ceremonia de juramentación de la jueza presidenta del Tribunal Supremo, Maite Oronoz Rodríguez, como se anunció en su calendario público, se marchó la secretaria de la Gobernación, Grace Santana, quien también se fue por la puerta trasera de “Los Pabellones”.
“Me tengo que ir. Tengo dos reuniones, cuando regrese hablo con ustedes”, dijo escuetamente Santana ya montada en su vehículo oficial.
A fin de vender ciertos activos del BGF y de evitar un impago masivo a partir de mayo próximo, según El Nuevo Día publicó en su edición de hoy, el gobierno de Puerto Rico y sus asesores en reestructuración tocan a la puerta de varios bancos en la Isla y de fondos de inversión privada.
Además, los asesores en reestructuración –Millstein & Co. y Cleary Gottlieb– intentan convencer a los acreedores del BGF –entre estos, varios fondos de cobertura de riesgo y unas 25 cooperativas de ahorro y crédito– para que estos acepten renegociar la deuda de la Isla bajo la llamada estructura del “superbono” que Puerto Rico presentó en febrero pasado.
En paralelo, y dado que a la fecha, el gobierno no ha logrado un acuerdo definitivo con sus acreedores, el BGF habría comenzado un proceso para transferir a bancos privados algunas cuentas de depósitos del gobierno. Entre las cuentas a transferirse, figuran las del secretario de Hacienda, desde donde se emiten cientos de pagos, incluyendo la nómina de los empleados públicos.
Ayer en la tarde, sin embargo, cuando se le preguntó acerca de la situación del agente fiscal, el gobernador indicó que su administración continuaba evaluando diversas medidas para atender la crisis del BGF.
El plan de transferencia de las principales cuentas del gobierno a entidades bancarias privadas se regó ayer como pólvora en el distrito financiero de Puerto Rico, donde también crece la incertidumbre. Esto, a medida que se acercan fechas críticas para que el BGF y otras agencias paguen a los acreedores y mientras surge información de que el monto adeudado a los suplidores del gobierno podría alcanzar $2,000 millones al concluir este año fiscal.
Incluso, ayer circularon rumores de un cierre en el BGF, pero dos fuentes distintas dentro del gobierno negaron la información.