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martes, 5 de abril de 2016

EL MAL ENDEMICO DEL COMUNISMO


Escasez de productos, el mal endémico de Cuba

Anaqueles vacíos en las tiendas. Largas filas de personas a las puertas de los agromercados y centros comerciales
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Anaqueles de un supermercado en Cuba (foto: bbc.co.uk)
Anaqueles de un supermercado en Cuba (foto: bbc.co.uk)
LA HABANA, Cuba.- A juzgar por la persistencia de los anaqueles vacíos en las tiendas y las filas de personas a las puertas de los agromercados y centros comerciales, el nuevo modelo económico que intenta implementar el gobierno cubano pareciera estar muy lejos de solucionar ese desabastecimiento reconocido por los propios medios de prensa oficialistas y hasta eufemísticamente calificado, hace ya un par de años, como “cíclico” por el diario Granma, quizás en un intento por disimular el endemismo del fenómeno.
Aunque, durante el último medio siglo, la abundancia de productos jamás ha sido un signo distintivo de la red estatal de comercio en la isla, la agudización del problema en los últimos meses es verificable con tan solo asomarse a cualesquiera de los comercios ubicados en “áreas exclusivas” (similares a los de 3ra. y 70 o 5ta. y 42, en Playa, entre los más cercanos al circuito de personas con mayor poder adquisitivo), que incluso durante la hambruna de los años 90 mantuvieron una oferta relativamente estable de productos alimenticios e industriales, aunque solo disponible para personal diplomático y ciudadanos con privilegios especiales de acuerdo con su filiación ideológica o sus relaciones personales con la alta dirigencia cubana.
Si desde mediados del 2013 hasta finales del 2015, según los escasos reportes aparecidos en la prensa oficialista, la escasez de productos era más notable en renglones relacionados con el aseo personal y la higiene doméstica, en estos primeros cuatro meses del 2016 la carestía ha afectado la totalidad de los géneros y mercancías que, en otros tiempos, al menos estaban disponible de manera intermitente, aunque a precios demasiado altos en comparación con los salarios de los trabajadores.
Al nivel de los pequeños comercios estatales y de los almacenes suministradores, el desabastecimiento que padecen hoy los cubanos es visto hasta cierto punto como intencional. La gerente comercial de una tienda recaudadora de divisas (TRD) en el municipio Arroyo Naranjo, que nos ha pedido ocultar su identidad para evitar represalias, no duda en culpar al gobierno por la situación que atraviesan:
“No hay pollo, no hay aceite, no hay refresco, no hay, no hay y no hay, esa es nuestra situación diaria. Puedo enseñarte los pedidos que yo hago de acuerdo con la demanda, y puedes ver cómo cada día las vidrieras están más vacías. (…). No nos llega casi nada de lo que pedimos. Me dicen que los almacenes están vacíos y que lo poco que hay es para el turismo porque es temporada alta y los extranjeros tienen prioridad, sin embargo, yo sé de los almacenes, y la historia es otra, todos los días se cargan camiones y camiones de productos y nadie sabe para dónde van. (…) Después tienes en la misma puerta de la tienda a la gente vendiendo de todo. ¿De dónde sacan las cosas? Te aseguro que no es de aquí (…). Hay calor y la gente viene buscando un ventilador que más o menos esté al alcance del bolsillo y lo que se encuentran son equipos de más de 150 dólares [20 dólares es el salario mensual promedio de un trabajador en Cuba], ¿por qué hacen eso si en los almacenes hay otros? Ahora, hasta que no se vendan esos que son carísimos, no traen los otros. Es una estrategia de venta criminal y el gobierno alienta esas cosas. (…) Yo, como gerente, no tengo que ver con eso”.
El desabastecimiento tiende al endemismo (foto del autor)
El desabastecimiento tiende al endemismo (foto del autor)
Julio Hernández, dependiente de una tienda TRD en la barriada de Mantilla, no puede ofrecer una explicación sobre la escasez de productos porque dice desconocer las causas: “Chico, no sé, vamos a decir que es el bloqueo, al final él tiene la culpa de todo… Si tú mujer te pega los tarros [es infiel], la culpa la tiene el bloqueo; si hace calor, es por el bloqueo. Aquí todo es por el bloqueo. (…) Es que quienes dirigen no saben nada de nada. Todos son unos improvisados”.
Liliam, trabajadora de un agromercado estatal, supone que las causas del problema están en el incremento del turismo y en la falta de un mercado mayorista para los empresarios privados [cuentapropistas]: “Le echan la culpa a los carretilleros, a los vendedores, pero yo que llevo varios años en esto, te aseguro que siempre en los meses de temporada alta es así, aunque este año ha sido peor que otros. Pero siempre hay menos productos y los precios suben. ¿Cuánta gente hay con negocios de alquiler y paladar? ¿Dónde están los mercados mayoristas que dijeron? (…) Cuando llega la papa hay gente aquí que se la lleva por sacos, igual con los tomates, el ají, la cebolla, los boniatos, la yuca. Igual se acaba el refresco en la shopping, el agua, el aceite, los jabones, el papel higiénico, y es que la gente que tiene negocios está obligada a acaparar”.
La paulatina disminución de las importaciones, en correspondencia con los llamados “lineamientos económicos” de las reformas raulistas, pudiera aparecer entre las disímiles causas del desabastecimiento.
En conversación privada, un funcionario de Alimport que prefiere reservar su identidad, aseguró a Cubanet que al menos en cuanto a alimentos, las importaciones a la isla han disminuido significativamente desde el año 2014:
“Hay una notabilísima tendencia al decrecimiento [de las importaciones]”, declaró este funcionario: “Se suponía que con el otorgamiento de las licencias en 2008 la compra de alimentos a los Estados Unidos aumentara, y de hecho aumentó por un tiempo pero más tarde decrecieron a menos de la mitad, y todo coincidió con el inicio de las conversaciones [entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos]. (…) No creo que tenga que ver, al menos directamente, con la idea de la sustitución de importaciones porque se trata de productos que Cuba no produce ni podrá producir en las cantidades que se necesitamos. (…) Tampoco es un problema de la falta de crédito porque también han disminuido las importaciones desde países donde Cuba no paga en efectivo, como en Brasil, en Venezuela, donde existen acuerdos, desde esos lugares también han disminuido las importaciones, aunque no sucede igual con el petróleo. (…) Creo que el gobierno de algún modo se está preparando para un inminente cese del bloqueo [embargo económico] y está ensayando estas fórmulas extremas para retener el dinero que va a necesitar para demostrar que era el bloqueo la verdadera causa de nuestras miserias y no el mal manejo de la economía y de la política en general”.
En cuanto al comportamiento de las importaciones, no existen estadísticas oficiales publicadas con las que los expertos puedan determinar una tendencia al decrecimiento, sin embargo, los llamados datos espejos, ofrecidos por algunos de los mayores socios comerciales de la isla, describen una caída drástica incluso en la compra de productos que siempre fueron los de mayor demanda, como el trigo o la carne de aves, así como un incremento en las exportaciones de productos que tradicionalmente Cuba importaba.
Una fila para comprar detergente en San Rafael (foto del autor)
Una fila para comprar detergente en San Rafael (foto del autor)
Octavio Suárez, economista y ex funcionario de una empresa exportadora de productos derivados del petróleo, perteneciente al sistema de empresas de las Fuerzas Armadas, afirma que la importación y re exportación de petróleo y sus derivados es una actividad comercial creciente que ha desplazado a otro tipo de importaciones:
“Cuba es actualmente un importante exportador de petróleo y sus derivados, al menos en el área del Caribe. (…) Las empresas cubanas exportan más de la mitad de lo que importan, sobre todo desde Venezuela. (…) Venezuela vende a Cuba a precios pactados muy por debajo de los precios del mercado internacional y Cuba lo revende a otros países del área. Eso ha ocupado uno de los primeros lugares en las importaciones y tal vez ya ahora en 2016 haya desplazado a los cereales como primer producto. (…) No se tienen datos confiables sobre el comportamiento pero hay cifras publicadas por algunos de los socios comerciales y dicen bastante. (…) Creo que el gobierno necesita acumular grandes volúmenes de capital y de una manera rápida para poder aguantar lo que le viene encima. Están pactando las deudas con la Unión Europea, y están dispuestos a dejar entrar con todo a los americanos, y tienen que tener un buen respaldo para poder acceder a créditos. (…) Lo que menos les preocupa es cómo llenar los anaqueles de las tiendas porque al mercado negro le va de maravillas y ese es el que hay que garantizar porque de ahí comemos todos, desde el uno hasta el cero”.
Desde mediados del 2015, en asambleas del Partido Comunista de Cuba ya se les había anunciado a los militantes un aumento del desabastecimiento durante los primeros meses del 2016, e incluso el posible inicio de otro Período Especial, dependiendo de la situación política en Venezuela. Algunos economistas no dudan en relacionar la escasez actual con la incertidumbre que genera en los dirigentes cubanos los acontecimientos en la nación sudamericana, que se ha mantenido, durante una década, encabezando la lista de los más importantes socios comerciales de Cuba.
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ACERCA DEL AUTOR

Ernesto Pérez Chang

Ernesto Pérez Chang

Ernesto Pérez Chang (El Cerro, La Habana, 15 de junio de 1971). Escritor. Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana. Cursó estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela. Ha publicado las novelas: Tus ojos frente a la nada están (2006) y Alicia bajo su propia sombra (2012). Es autor, además, de los libros de relatos: Últimas fotos de mamá desnuda (2000); Los fantasmas de Sade (2002); Historias de seda (2003); Variaciones para ágrafos (2007), El arte de morir a solas (2011) y Cien cuentos letales (2014). Su obra narrativa ha sido reconocida con los premios: David de Cuento, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en 1999; Premio de Cuento de La Gaceta de Cuba, en dos ocasiones, 1998 y 2008; Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su primera convocatoria en 2002; Premio Nacional de la Crítica, en 2007; Premio Alejo Carpentier de Cuento 2011, entre otros. Ha trabajado como editor para numerosas instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas (1997-2008), Editorial Arte y Literatura, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana. Fue Jefe de Redacción de la revista Unión (2008-2011).

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