Alcalde de Guaynabo se distancia de la demanda radicada contra su hijo (semisquare-x3)
El alcalde dijo que el Municipio aún no ha sido emplazado. (Xavier J. Araújo Berríos)
El alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, minimizó hoy lunes la millonaria demanda por hostigamiento sexual que le radicó una exempleada municipal a su hijo, Héctor O’Neill Rosa, y en la que también figura como demandado el municipio guaynabeño.
“Lo que tengo entendido es que no es una demanda de hostigamiento sexual y que es de violación de derechos civiles”, indicó el alcalde al ser preguntado por periodistas mientras participaba en una reunión con el gobernador Alejandro García Padilla en La Fortaleza. 
Dijo que el Municipio aún no ha sido emplazado.
“Ninguna reacción. Ese es un problema legal que tiene el hijo mío que resolver”, reiteró O’Neill, mientras esquivaba continuar contestando preguntas sobre el tema.
En la demanda, incoada en el Tribunal Federal, la exempleada del Municipio de Guaynabo reclama más de $10 millones por daños y angustias mentales como consecuencia de un alegado patrón de hostigamiento por parte de O’Neill Rosa, mejor conocido como el Cano.
Además, de O’Neill Rosa, el Municipio figura como demandado por supuestamente tener conocimiento de la situación y no tomar acción para frenar el alegado patrón de hostigamiento.
El patrón que denuncia, establece, ocurrió de 2012 a 2015.
La demanda sometida por el abogado José F. Quetglas relata varios incidentes en los que la abogada de la División Legal del Municipio alega fue víctima de O'Neill Rosa, quien supuestamente le hizo invitaciones sexualmente explícitas, le enviaba mensajes de texto y la llamaba, la rozaba de forma no deseada y le hacía acercamientos indebidos.
“La política no escrita del Municipio es que era aceptable para el alcalde Héctor O'Neill García y su hijo O'Neill Rosa sostener relaciones sexuales con empleadas. Las empleadas que sostenían relaciones sexuales con ellos eran tratadas mejor y tenían mejores condiciones de empleo, oportunidades, promociones y beneficios que otras no tenían. De hecho, el alcalde promueve este tipo de conducta al tener relaciones íntimas consensuales con varias subordinadas, y al tratarlas favorablemente y darles mejores condiciones de empleo”, lee la demanda, que agrega que O'Neill Rosa estaba “siguiendo el ejemplo de su padre”.
La demandante señaló que se querelló en varias ocasiones con distintos supervisores, pero que no hicieron nada al respecto. Una de las supervisoras le dijo que eso era así allí y otro le dijo que si fuese mujer, saldría con uno de los hijos del alcalde. No presentó queja ante la oficina de Recursos Humanos porque una de sus oficiales, Sandra Ramos Merced, es pareja de O'Neill Rosa y madre de sus hijos.
No fue hasta 2015 que Jelú Iravedra sometió una querella por escrito ante la vicealcaldesa Aurialis Lozada, y alega que inmediatamente comenzó a ser víctima de un ambiente hostil en el trabajo, de amenazas e intimidaciones por parte de su supervisora Ana Quintero.
Alegó que el exsecretario de la Gobernación bajo la administración de Luis Fortuño, Miguel Romero Lugo, fue quien investigó la querella que sometió y que emitió un informe el 29 de octubre pasado “hecho a la medida basado en los intereses del alcalde”.
Se indicó que Romero Lugo, quien es amigo del ejecutivo municipal, no dio credibilidad a la versión de Jelú Iravedra y concluyó que no había base para la querella.
Basado en dicho informe, O'Neill Rosa demandó a Jelú Iravedra en el Tribunal Municipal de Guaynabo en febrero pasado alegando que la empleada presentó una querella falsa en su contra, lo que provocó la ruptura de su relación con Ramos Merced.
Jelú Iravedra sometió su carta de renuncia el 28 de marzo.
La demanda civil fue asignada a la sala de la jueza presidenta del Tribunal Federal, Aida M. Delgado Colón.