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Los hallazgos de bolsas con desechos biomédicos en el río Grande de Añasco, en Mayagüez iniciaron en septiembre de 2013. (GFR Media)
Descartadas varias teorías sobre su origen y contenido, la Junta de Calidad Ambiental (JCA) ahora teoriza que las misteriosas bolsas de desechos biomédicos que siguen hallándose en la desembocadura del río Grande de Añasco, en Mayagüez, pudieran provenir de un vertedero clandestino ubicado aguas arriba.
Por tal razón, investigadores de la agencia ya han inspeccionado tres fincas en lo alto de la cuenca hidrográfica del río, verificando confidencias respecto a que las bolsas podrían estar enterradas allí.
“Nuestro personal ha hecho recorridos y pudo constatar hallazgos río arriba, pero aún no tenemos el lugar de origen”, dijo el presidente de la JCA, Weldin Ortiz. 
“El material debe haber sido enterrado clandestinamente en un sitio, y uno de los cuerpos de agua tributario del río Grande de Añasco lo ha estado descubriendo”, agregó.
Los hechos de este caso se remontan al 21 de septiembre de 2013, cuando durante un evento de limpieza de costas, un grupo de voluntarios halló 19 bolsas plásticas con manchas rojas en el sector La Mora, en el barrio Maní, cerca del caño La Boquilla, en Mayagüez. Días después se volvieron a encontrar –en el mismo lugar– otras 15 envolturas usadas para guardar desechos biomédicos. Además, en una playa cercana, se detectaron varias bolsas de las que se utilizan en procedimientos de diálisis.
Un mes después, la JCA informó que se había detectado un número de serie en una de las bolsas, lo que daría pistas del responsable del manejo inadecuado del material. Esto, sin embargo, sigue sin saberse.
En enero de 2014, pruebas realizadas por el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) confirmaron que el material que contenían las bolsas era sangre. Aunque llegó a especularse que era sangre animal proveniente de peleas de perros clandestinas, una segunda fase investigativa del ICF determinó que era sangre humana.
En febrero de 2014, la JCA notificó que el Departamento de Justicia se había unido a la investigación, en la que también colabora el Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). En ese entonces, los hallazgos ya no eran solo de bolsas, sino también de líneas de suero enrolladas.
“HACE AÑOS”
Ortiz contó que, según el análisis del ICF y de varias compañías que venden y distribuyen bolsas biomédicas en el País, las de los hallazgos en el río Grande de Añasco ya no están en el mercado.  
“Son bolsas que se utilizaron hace años y, al parecer, se enterraron río arriba. Nuestra investigación no se está concentrando en la costa; descartamos que la fuente (de origen) fueran los laboratorios de la costa. Investigamos al Zoológico (de Puerto Rico Juan A. Rivero, en Mayagüez) y también lo descartamos. La investigación está centrada en la localización de un vertedero clandestino en tierra en unas fincas río arriba”, reiteró.
 Ortiz indicó que hay una lista de fincas pendientes de visitar. Añadió que algunas ubican en áreas de difícil acceso, a las que solo se puede llegar en kayak. Otras son fincas abandonadas, en las que “literalmente tenemos que abrir camino”.
“Por eso es que se ha tomado bastante tiempo la investigación, pero sigue activa. Seguimos encontrando material, pero no la fuente”, dijo.
De paso, Ortiz comentó que cada vez se recogen menos bolsas, a excepción de cuando el río crece. 
“Las querellas en la oficina regional de la JCA en Mayagüez han cesado, pero mensualmente hacemos recorridos. Por lo regular encontramos entre una y tres, pero si el río está crecido podemos encontrar de 10 a 15. Seguiremos investigando hasta que podamos encontrar la fuente de los hallazgos y adjudicar responsabilidades”, puntualizó.