Roberto Gonzalez Nieves (horizontal-x3)
González Nieves cuestionó en manos de quién estaban la paz, la seguridad, la identidad, la patria y la familia. (Vanessa Serra Diaz)
Ante los retos que enfrenta el país, el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves convocó la tarde del Viernes Santo a los puertorriqueños a refugiarse en su fe y a encomendar sus problemas a Dios.
En una reflexión como parte de la Liturgia de las Siete Palabras, el prelado también instó a los feligreses a emular el ejemplo de sacrificio y valentía que ofrece la figura de Jesucristo.
“No importa los pesares del destino, hay que encomendar todo en las manos de Dios, que es el único que nos salvará”, afirmó ante un recinto lleno de mujeres y hombres.
Al recordar la última frase pronunciada por Jesucristo durante su crucifixión, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”, González Nieves cuestionó en manos de quién estaban la paz, la seguridad, la identidad, la patria y la familia.
“En manos de insensibles, en manos de corruptos, en manos de buitres...”, apuntó mientras algunas personas grababan sus palabras con sus teléfonos celulares.
Reiteró, entonces, la urgencia de refugiarse en Dios.
“Dios no abandona nunca al pueblo que Él sirve", resaltó González Nieves.
En una afirmación que le ganó un aplauso, el monseñor recomendó encomendar a Dios la impotencia que sienten los puertorriqueños por la industria de las drogas, un flagelo que describió como el “calvario boricua”.
Antes de la alocución del arzobispo, otros seis hombres reflexionaron sobre las últimas palabras pronunciadas por Jesucristo antes de morir en la cruz.
El economista Juan Lara, que tuvo a su cargo la quinta palabra “Tengo sed”, invitó a los a las personas congregadas en la Catedral de San Juan a saciar su sed de paz y de justicia, alegría y amor siguiendo las enseñanzas de Jesucristo.
Urgió también a afrontar con “sed de justicia y de solidaridad” la crisis económica que vive el país y que amenaza con afectar a los que menos tienen.
“Jesús nos invita a ayudarnos los unos a los otros para sacar la sed de espiritualidad”, indicó al insistir en la importancia de los actos de misericordia.
Además, abogó por la justicia social y la justicia de género y exhortó a derrotar la violencia, el narcotráfico, el machismo y la violencia contra las mujeres.
También hablaron Fray José Cruz, Carmelo Tosado de la Iglesia Metodista, el diácono Ángel Nieves, el seminarista Arturo Lliteras y Héctor Luis Pérez.