El Niño (horizontal-x3)
La mayoría de los pronósticos climatológicos especializados en el fenómeno de El Niño indican que va a estar cambiando de fase. (The Associated Press)
Los primeros dos meses del año se han comportado de manera disímil en cuanto a la precipitación pluvial, pero a largo plazo, un debilitamiento considerable en el fenómeno de El Niño debe redundar en más lluvia y potenciales ciclones en Puerto Rico, estimó el director del Servicio Nacional de Meteorología (SNM), Roberto García.
“La mayoría de los pronósticos climatológicos especializados en el fenómeno de El Niño están indicando que El Niño va a estar cambiando de fase. Hasta ahora ha sido un Niño fuerte y ya para finales de marzo, principios de abril, comenzará la intensidad a disminuir rápidamente. Se espera que para el verano esté en una fase neutral”, dijo García en entrevista con este medio. 
Durante enero de 2016 se registró un promedio de 2.26 pulgadas de lluvia, a nivel Isla. Eso equivale al 68% de la precipitación esperada. En febrero, mientras, se registraron 3.27 pulgadas, lo que excedió por 126% el pronóstico, señaló el meteorólogo. 
El SNM divide a la isla en seis regiones: las costas del norte y sur, las laderas del norte y sur, el interior oeste y el interior este. En enero, sólo se superó las expectativas de lluvia en las laderas del sur, mientras que en febrero se superó la expectativa en la costa sur y el interior oeste, esta última con un aumento de 227%.
El 2015, en enero y febrero se superaron las expectativas de precipitación, sobre todo durante el segundo mes, con casi dos pulgadas por encima de lo pronosticado. Sin embargo, en marzo comenzó la sequía y, en adelante, sólo tres meses se acercaron a la expectativa de lluvia: agosto, octubre y noviembre.
El año pasado, según el SNM, se cerró con un déficit de poco menos de 13 pulgadas de lluvia para un total de 64.53 al sumar cada mes.  En 2014, por otro lado, las seis regiones se quedaron cortas en pronóstico de lluvia, pero a nivel global la precipitación se quedó corta de lo normal por siete pulgadas para un total de 58.47 pulgadas.
Ojo a la Niña desde septiembre
Según García, algunos modelos meteorológicos apuntan a que este año se podría dar el efecto de La Niña a partir de septiembre, pico de la temporada de huracanes.
El experto indicó que el fenómeno de El Niño se define como el calentamiento del agua al oeste del Océano Pacífico hasta la costa este de América del Sur. Este calentamiento provoca un cambio en la circulación del viento y propicia fuertes corrientes en dirección hacia el oeste.
“Es un cambio que afecto a El Caribe, el Océano Atlántico hasta Estados Unidos,  porque lo vemos en California”, dijo.
Los vientos fuertes en dirección de oeste hacia el este tienden a evitar la formación de fuertes huracanes que típicamente nacen al este del continente africano y se mueve en dirección hacia el oeste.
“Es como (si los vientos) les cortaran la cabeza”,dijo.
Con el fenómeno de La Niña, mientras, se registran temperaturas más bajas en el mar y cambia la dirección del viento en las capas superiores hacia el este. Esto puede provocar que se generan más tormentas y huracanes aunque una versión muy fuerte de La Niña tiene el potencial de evitar el desarrollo de ciclones.
Según el SNM, los años más lluviosos en la Isla fueron 1960 con 103.74 pulgadas, 1963 con 90.2 pulgadas y 1979  con 88.9 pulgadas. En 2011 se registraron 88.55 pulgadas y un año antes bajó a 83.51 pulgadas.
El año más seco en Puerto Rico ha sido el 1967 con 44.31 pulgadas, seguido por la histórica sequía de 1994 con solo  46.79 pulgadas de precipitación.
Al presente, el pronóstico de precipitación a largo plazo es de suma importancia para los puertorriqueños, todavía muy conscientes de los estragos de la sequía que el año pasado, que limitó considerablemente los abastos de agua potable en la zona metropolitana. 
Considerada la peor temporada seca en la historia reciente del país, la deficiencia de lluvia se comenzó a sentir en marzo hasta llegar a su peor momento en julio, cuando se registró el 46% de las 5.13 pulgadas de lluvia anticipadas para el mes.
Una serie de eventos de lluvia en septiembre propició poner fin al racionamiento para ciudadanos que reciben agua potable de la represa Carraízo. Mientras, los abonados del embalse La Plata tuvieron que esperar un mes adicional para experimentar el fin de un prolongado servicio intermitente de agua potable El racionamiento para los abonados que se nutren de los acuíferos del sur,  particularmente residentes de Salinas y Guayama, terminó a mediados del mes pasado.
Los pronósticos meteorológicos en la Isla son sumamente importantes para la agricultura y el turismo. También son claves en la vigilancia de los niveles de los embalses y al rastrear la situación en áreas de valor ecológico como manglares, acuíferos y bosques.