Para los que se comen la S y arrastran la R (vertical-x1)
Las discusiones sobre la forma de hablar y las palabras que usan los puertorriqueños son interminables. (Archivo / GFR Media)
En ocasiones, puede ocasionar burlas o regaños: “Uy, tú arrastras la erre”; “¿vives en -Puelto- Rico?”; “no se dice -esparda- sino espalda”. En otras instancias, puede causar discusiones de orgullo regional: que si se dice olla o caldero; empanadilla o pastelillo; clavel o margarita.
   Y aunque las discusiones entusiastas sobre la forma de hablar y las palabras que usan los puertorriqueños pueden ser interminables, no existe una forma incorrecta de usar el español, sino particularidades que reflejan procesos en los que el uso del idioma ha evolucionado, coincidieron dos expertos en lingüística. 
“No hay formas correctas o incorrectas, lo que hay son formas estigmatizadas o privilegiadas o estandarizadas”, expresó el profesor Hilton Alers, de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.
Es decir, si una persona objeta el uso de la “erre arrastrá” probablemente lo que está es reflejando un prejuicio que tiene muy dentro, del cual tal vez ni este consciente, porque no hay nada lingüísticamente incorrecto con esa pronunciación, que en otros idiomas, como el francés, es hasta favorecido.  
De hecho, el ejemplo de la también llamada “R” velar (por el área donde se da la pronunciación) es el más estigmatizado en Puerto Rico, mientras que en algunas comunidades fuera de la Isla es visto como un elemento de identidad cultural. Esto porque, hasta donde se conoce,  no hay otro grupo de hispanoparlantes en el mundo que haga esta pronunciación, explicó Alers. 
Este, sin embargo, no es la única particularidad entre los hablantes puertorriqueños. En el 1948, el lingüísta español, Tomás Navarro Tomás, publicó el libro El español en Puerto Rico, en el que recoge las particularidades en el uso del idioma en la Isla según una serie de entrevistas realizadas para los años 1927 y 1928. 
Aunque se trata de una radiografía en el uso del español en Puerto Rico que ya casi cumple 90 años, reflejó fenómenos que todavía se ven o se escuchan en Puerto Rico, aunque no son necesariamente exclusivos de la isla, ya que gran parte de las características del habla de los puertorriqueños se pueden observar también en otros caribeños, en  los habitantes de las Islas Canarias y en algunas localidades al sur de España.  
Ejemplo de esto son el lambadismo y el rotacismo. El lambadismo, es un fenómeno en el que el hablante sustituye la “R” por la “L”, como cuando se pronuncia “Puelto Rico”, El rotacismo en términos generales, es lo contrario, sustituyendo la “L” por la "R", como en “esparda” (espalda). 
También en el área de la fonética, también se identificaron, por ejemplo, algunas instancias en que algunas vocales, como la “E”, son debilitadas en su pronunciación. Esto se ve, por ejemplo, cuando se pronuncia “lichi o lechi” en lugar de leche. Alteraciones similares se perciben en otras instancias donde hay hiatos  como“cuamu” en lugar de Coamo.
¿Te comes la “S”'? 
Además, esta cuando los puertorriqueños se comen la “S” o la “R”. En Puerto Rico, el fenómeno se puede describir como una aspiración de este fonema. Es decir, hacemos un silencio o simplemente llenamos el sonido con una aspiración que muchas personas asocian con la pronunciación de una jota (“J”). En el caso de la “S” se da en todos los contextos de sílaba final, como “cojto” en lugar de costo, o en cojta en lugar de costa. 
La aspiración de la “R” es distinta, puesto que ocurre solo cuando la letra está localizado antes de un sonido lateral (como la “L”) o nasal (como la “N”). Por eso se puede en ocasiones escuchar pronunciaciones como “cajne” en lugar de carne. 
 Proceso natural mental
Estas diferencias no surgen de un proceso arbitrario, “majadería” o poca instrucción en asuntos de pronunciación o uso del idioma. Los lingüistas entienden que estas pronunciaciones alternas se deben a una serie de reglas  adquiridas en las etapas tempranas de la formación de una persona, que condicionan, en un nivel inconsciente, la pronunciación espontánea del hablante. 
Es decir, si cuando pequeño un niño escuchó constantemente la “R” velar o “arrastrá”, la aspiración de la "s" o algún otro fenómeno fonológico, su mente se condicionará a pronunciar y a usar ese fonema de manera natural. Y en la medida que un sonido cambia y pasa de generación en generación, ocurre una evolución en el lenguaje que puede terminar hasta con dialectos o a un larguísimo plazo, idiomas nuevos. 
Estos aspectos evolutivos del lenguaje son estudiados desde finales del Siglo XIX y principios del XX. Algunas de estas teorías fueron cultivadas y expuestas, en principio por el lingüista Ferdinand de Saussure, una de las principales figuras en las teorías modernas del lenguaje. En términos generales, el entendido es que el lenguaje es parte de la evolución natural humana, por lo tanto, sujeto a los cambios que se dan en las propias civilizaciones.
"Si el lenguaje no evolucionara todavía estuviéramos hablando como en el Mio Cid o hablando latin vulgar", dijo la lingüísta Aida Vergne.
De hecho, estas teorías sirvieron de base para el establecimiento de la gramática generativa y la teoría estándar de Noam Chomsky, que establece que el ser humano tiene una predisposición natural al lenguaje que es modificado por las reglas y parámetros específicos del idioma que aprende, especialmente su lengua principal o materna.
Ese vínculo entre el hablante y su lengua o dialecto nativo es difícil de cambiar, explicó Alers, porque es una especie de programación básica que tiene cada persona en las partes del cerebro que procesa el lenguaje. 
Eso en parte, por ejemplo, explica la resistencia al cambio de idioma que se registró en Puerto Rico con la imposición del inglés como idioma de enseñanza durante la primera mitad del siglo pasado. 
Además de la resistencia consciente  por razones políticas o ideológicas,se puede argumentar que hubo una resistencia natural al cambio de la  lengua. 
“Eso pasó también en España. No importaron los esfuerzos de (el dictador español Francisco) Franco de uniformar culturalmente a España, todavía se habla vasco y catalán. El éxito de esa resistencia tiene dos componentes: la parte consciente que por razones políticas no quiere el cambio y la resistencia natural porque es despojar a una persona de su lengua materna”, dijo Alers.