Merman los avistamientos del pez león en las aguas de Puerto Rico (horizontal-x3)
El pez león continúa siendo una amenaza para los más juveniles entre los meros, pargos y langostas. (Archivo / GFR Media)
Hace unos años, la llegada del pez león a las aguas del Caribe puso en vilo a las autoridades gubernamentales por la amenaza que representaba esta especie para otras más pequeñas. Originaria del Pacífico, puede alcanzar la madurez en un año, cuando las hembras depositan entre 25,000 y 30,000 huevos cada tres o cuatro días.
A pesar del ritmo tan acelerado de reproducción, la plaga de este animal que carga veneno en sus espinas no se ha extendido a los niveles que los expertos pronosticaban.
Por un lado, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) ha insistido en eliminarlo en las áreas de bañistas donde se avistan algunas colonias y ha promovido insistentemente su pesca. Por otro, según sospechan los científicos, un factor ambiental parece estar controlando su proliferación en las aguas que rodean Puerto Rico. 
“Antes tú los podías ver en cualquier área de bañistas. Cualquier persona con una caretita y un ‘snorkel” podía ver el pez león y rápido llamaba (al DRNA para que lo removieran). Ya eso no está pasando”, estableció el biólogo marino Kelvin Serrano, de la División de Pesca Recreativa y Deportiva del DRNA.
“Nosotros teníamos unas peceras en las oficinas y a los peces que poníamos allí les daba algo en los ojos y luego se morían. Era como una catarata en los ojos. Después que se le cubría el ojo completo, se nos morían. Puede ser que eso sea un control natural “, describió Serrano.
El biólogo ambiental Ivangs Rivera Aponte, secundó a Serrano al apuntar que el pez león no ha sido tan agresivo en Puerto Rico como en otras islas del Caribe y en aguas cercanas a Estados Unidos, y también mencionó la posibilidad de que un parásito esté controlando la población.
Y es que desde un inicio han faltado depredadores naturales, como el mero, que pudieran detener el aumento desmedido de la especie. 
Sin embargo, estudios iniciados por estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez y del Recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico (UPR) aún no son concluyentes. 
Insiste el DRNA en fomentar su captura
De acuerdo con el biólogo marino del DRNA, el pez león continúa siendo una amenaza para los más juveniles entre los meros, pargos y langostas.
“Todo lo que le quepa en la boca, él se lo va a comer”, recordó Serrano.  
Por eso, dijo, una de las medidas de control es fomentar la captura y el consumo. 
Entre estas, mencionó la realización de talleres del DRNA con comunidades de pescadores comerciales y grupos de arponeros que practican el hobby de pescar con arpón y que hacen competencias. 
También se han organizado limpiezas y en muelles. 
Serrano instó a los bañistas a reportar los avistamientos de este pez en las playas a llamar al 787 999-2200.
“Es importante que la gente, si los ve, nos llame y los reporte. Ayudamos en la remoción en áreas de bañistas, ya que hay más contacto con las personas”, señaló el biólogo marino.
Se recomienda que las personas eviten acercarse a los rompeolas, por donde rondan los individuos de esta especie evitando las corrientes. 
Si se inca con las espinas venenosas de uno de estos peces, debe poner el área afectada en agua caliente en lo que llega a una sala de emergencias o a un médico, pues el agua caliente sirve para romper la neurotoxina del veneno y aliviar el dolor.