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El panorama descrito era evidente esta tarde en el balneario de Punta Salinas, en Toa Baja, y en la Isla de Cabras, según constató este medio durante un recorrido. (André Kang)
En la solemnidad de la Semana Mayor, los días libres de trabajo que estos días ofrecen a muchos se sienten como un respiro ante la recurrencia de las discusiones sobre la crisis económica, los problemas sociales y la criminalidad en la Isla.
Mientras que algunos aprovechan para volcarse a las playas del País, otros han optado por quedarse en sus casas o dirigirse a lugares lejos de las costas. Y es que parece que aunque el mar continúa siendo una alternativa de relajación y despejo, han sido menos este año los que se han quedado para disfrutar del sol, el agua y la arena. 
Así lo han notado las autoridades que este Viernes Santo dieron cuenta de una merma en la cantidad de bañistas en las áreas del norte, el este y el oeste. 
El panorama descrito era evidente esta tarde en el balneario de Punta Salinas, en Toa Baja, y en la Isla de Cabras, según constató este medio durante un recorrido.
En ambos lugares, el Jueves y el Viernes Santo transcurrieron sin novedad, de acuerdo con el inspector Alberto de Jesús, comandante de zona del área policíaca de Bayamón, quien se encuentra supervisando el plan de seguridad especial para esta temporada. 
“He visto una merma. Este año hay menos personas que el año pasado. Pero todo ha transcurrido con normalidad, tanto en el tránsito, el flujo de vehículos, como la asistencia de las personas. Todo está en completo orden. Tenemos personal de la Unidad Montada, tenemos la Unidad Motorizada y patrullaje preventivo del precinto de Levittown”, declaró el inspector. 
De Jesús indicó que observó a familias reunidas en los patios de sus hogares en lugar de salir de paseo por las costas playeras. 
“La gente a veces le tiene miedo a los problemas que puedan surgir en las carreteras y en las playas”, opinó.
Los delitos de apropiación ilegal son los más comunes en estos días, cuando malhechores se dedican a romper los cristales de vehículos para robar artículos personales, computadoras y teléfonos celulares. 
Además, ocurren peleas.
La recomendación del funcionario es que las personas no pongan sus objetos de valor a la vista y que no estacionen los vehículos en sitios lejanos. 
“Hay gente que tiene la práctica que se va del balneario para otros balnearios y dejan los carros aquí y llegan por la noche a buscarlos. Todo eso es propicio para que el delincuente cometa su fechoría”, alertó.
El plan que implanta la Policía para estas fechas es reforzado con personal de la División de Vehículos Hurtados y de otras agencias. Entre ellas, el Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, que está a cargo de la seguridad en la rampa que se utiliza para lanzar motoras acuáticas. 
De su lado, el teniente Julio Rosado, director del cuartel de Levittown, en Toa Baja, estimó que también en la playa de Isla de Cabras la asistencia de público ha sido menos en comparación con otros años. 
La Unidad Montada, por su parte, está cerca del área de los bañistas, donde el personal no puede llegar a pie tan rápidamente para asistir en alguna emergencia. 
“Nuestras labores consisten en verificar el área de las playas, la seguridad de la gente y hacer nuestro trabajo en cualquier eventualidad. Llama la atención, tan pronto tú llegas al lugar, todo el mundo mira y enseguida toda la gente se acerca. Establecemos muy buenas relaciones con ellos”, acotó el agente Abel Andino, quien está a cargo del patrullaje a caballo junto al agente Héctor Rodríguez. 
Un pescador de la localidad, identificado como Edmundo Santos, opinó que el ambiente en esa playa es uno seguro y considera que la reducción de visitantes ha contribuido a que sea así. 
“La seguridad siempre brega bien. Siempre hay sus peleas que más y que menos como en todos sitios para marcar territorio, pero todo ha estado bien”, comentó. 
Coincidió Olga Montañez, quien acudió junto a sus hijas al balneario.
Gerardo Rodríguez, que es uno de los dos salvavidas del área y que tiene 26 años de experiencia, contó que durante el Viernes Santos no tuvo que llevar a cabo ningún rescate. Resaltó el comportamiento de los bañistas y describió el lugar como uno más familiar por la ausencia de negocios de venta de bebidas alcohólicas. 
Por otro lado, el coronel Orlando Meléndez, superintendente auxiliar de Operaciones de Campo (SAOC), a cargo de la supervisión del plan de Semana Santa en el área este, se reafirmó en que este año no ha observado tantos bañistas en las zonas playeras al extremo que el área de acampar de la isla municipio de Culebra tiene instaladas la mitad de casetas que se han observado en años anteriores. 
“En la playa Flamenco no hay ni un 50% de las casetas que años anteriores. Tampoco vimos muchos jóvenes en las playas. Hay más adultos y un ambiente bien familiar”, señaló.
El coronel sí observó una mayor ocupación en las hospederías. 
Mientras, el jefe del área policíaca de Mayagüez, el coronel Miguel Rosado, dijo que solo uno de los cuatro estacionamientos del balneario de Boquerón se llenó durante este Viernes Santo. 
Solo notó más bañistas en la playa de La Parguera en Lajas. 
Este jueves, la Policía activó su plan de seguridad para la Semana Santa con la movilización de 3,278 agentes para trabajar exclusivamente en las zonas playeras de toda la Isla, en los turnos del mediodía hasta las 8:00 p.m.