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Todos los entrevistados guardan la esperanza de un cambio que saque a la Isla de la crisis económica y que permita el progreso. (Gerald López Cepero)
El consenso giraba en varios conceptos: el bipartidismo no funciona, los ciudadanos deben ser más conscientes de los asuntos políticos y el cambio de rumbo del País depende de los individuos y no de los líderes. 
 Por otro lado, las discrepancias iban más al detalle. Por ejemplo, se debatía si deben elegir entre los candidatos con experiencia o los que llegan nuevos a la contienda política, el efecto de la desigualdad social, la dependencia económica y su efecto en un gran número de votantes.
 Eran cinco jóvenes, escogidos al azar, entre las edades de 19 y 21 años. Fueron invitados a una Mesa Redonda con El Nuevo Día para auscultar su parecer sobre las elecciones, la oferta política y los problemas sociales y económicos que están en discusión pública.
Todos se expresaron con esperanzas sobre el futuro de Puerto Rico. Tienen fe de que  será mejor que estos últimos diez años marcados por la profunda depresión económica que ha llevado a miles a emigrar principalmente a los Estados Unidos en búsqueda de oportunidades. 
“Yo tengo esperanza. Aun con los problemas que se han dado, creo que somos un pueblo unido salvo en la política. Pero creo que todos tienen el deseo de echar pa’ alante y eso es lo que nos va a mantener a flote. Creo que habrá momentos difíciles, pero de alguna forma vamos a salir y la respuesta está en el individuo”, dijo Danilo Pérez, de 20 años y estudiante de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey.
 Responsabilidad del individuo
La responsabilidad individual fue uno de los grandes consensos en el grupo. Ketsa Miranda, de 20 años y también estudiante de la UPR en Cayey, estimó que gran parte del estancamiento se debe a la “cultura de comodidad” que exige derechos y beneficios, pero que no acepta responsabilidades ni promueve el esfuerzo aun cuando sea para el beneficio propio. 
Lo enmarcó en el alto nivel de dependencia económica que vive el País.
Pérez, al coincidir, recordó cómo esa dependencia era usada por los políticos para amarrar votos y perpetuar su poder, independientemente de los méritos de su gestión.
 El problema de la dependencia
“Hay jóvenes que estudian para echar adelante, pero hay jóvenes que se atan a las ayudas que se reciben. Si seguimos en esto no le veo esperanzas al asunto”, dijo Miranda. 
 Pero se trata de un asunto más complejo, según Jeynix Texidor, de 19 años y estudiante de la Universidad Metropolitana. Ella, como residente de una comunidad pobre en Guaynabo, entiende que no es un simple conformismo. En ocasiones hay patrones familiares, ejemplos destructivos y problemas serios de autoestima que frustran las aspiraciones que pueda tener un joven. 
“Hay personas que podían llegar bien lejos, pero se estancan porque piensan que de nada vale mejorar si todo el pueblo los rechaza, y prefieren quedarse ahí estancados”, dijo Texidor al resaltar los prejuicios sociales que vive gran parte de la población del País, aglomerada en barriadas pobres y residenciales públicos. “Yo vivo en Amelia y nosotros somos el trasero de Guaynabo y eso todos lo saben”, sentenció. 
 Texidor se mostró apática a los partidos, aunque no tanto a los asuntos de política pública que le afectan. El resto del grupo, sin embargo, estimó como un asunto de suma importancia el ejercicio de votar en las elecciones generales. No obstante, perciben que  muchos individuos no le dan tanto valor a este ejercicio democrático y desperdician su oportunidad de influenciar en los procesos votando según lo hace su familia o por alguna tradición partidista.
 No al voto por costumbre
“Pienso que tenemos que tomar la batuta en el proceso. Muchos votan según lo hace su familia. Se sigue una tradición. Eso tiene que cambiarse y votar por el candidato que nos representa, no por los partidos”, dijo Sharianne González Castillo, de 21 años y estudiante de la UPR en Carolina. 
“Mientras sigamos pensando como la mayoría, vamos a ser parte de la mediocridad. Si mi voto es porque así lo hace mi familia que es estadista o estadolibrista o independentista, pues soy un mediocre. Las grandes revoluciones comienzan con la juventud. Salen de personas que se atreven a pensar diferente. Mi vida en la democracia comienza cuando salga de mi zona de comodidad”, dijo, entretanto, Jorge Pagán, de 21 años y estudiante de la UPR en Carolina.
 el bipartidismo. “Esta va a ser mi primera vez votando y siento que la política de Puerto Rico debe cambiar y no se debe quedar en el bipartidismo en que estamos”, opinó, entretanto, Miranda al abundar sobre la incapacidad de los partidos en las últimas décadas de generar una mejoría en el País. 
 De ahí la discusión regresó al tema de la responsabilidad individual de las personas. Pérez, por ejemplo, entiende que muchos electores simplemente no se informan al emitir su voto y se dejan llevar por la criticada tradición familiar o por la percepción de su carácter, en lugar de mirar sus propuestas y su visión de mundo. 
“Un montón (de electores) lo que hacen es entregarle el voto a un partido”, abundó Pérez. 
“Ahora mismo todos somos responsables de la situación que ocurre en el País porque criticamos a los políticos, al gobernador, al comisionado residente, pero nosotros somos los que los ponemos ahí. El País es  el que ha puesto los líderes donde están”, coincidió Pagán al defender el ejercicio democrático del voto y la importancia de que el mayor número de personas participe en las elecciones.
Democracia continua
Pérez, entretanto, enfatizó en que el ejercicio democrático no se debe limitar a la selección de los gobernantes cada cuatro años, sino que debe ser un proceso continuo en el que las personas aboguen por sus derechos y sus ideas todo el tiempo. 
La posible imposición de una Junta de Control Fiscal por parte del gobierno estadounidense limitaría ese ejercicio democrático, ya que implicaría que personas no electas y que no representan a los habitantes de Puerto Rico tomen decisiones en el gobierno. Por eso, Pérez entiende que ese activismo constante en los asuntos políticos es necesario. 
“Hay muchas personas que van a despertar cuando vean esa junta”, señaló. 
Experiencia o juventud
Algunos miraban las nuevas propuestas políticas y a los candidatos nuevos con cierta esperanza. Por ejemplo, Miranda expresó que si lo que se quiere es un cambio, no se puede seguir seleccionado opciones que representan una continuidad de los estilos que llevaron al País a la actual crisis económica y fiscal. 
   Mientras, González Castillo señaló que el momento crucial que vive Puerto Rico requiere líderes con experiencia que no vengan a aprender, improvisar o experimentar con el gobierno.
“Un experimento más puede hacer que esto explote. Tenemos que buscar a alguien con experiencia. Ahora mismo estamos en una situación económica grave y tenemos que buscar a alguien clave que nos ayude a salir de la situación”, señaló. 
“Yo creo que necesitamos un cambio. Los que han gobernado hasta ahora han demostrado su incapacidad”, dijo, por su parte, Pérez. 
 “La generación anterior se quedó en la guerra entre los populares y los penepés y eso es lo que nos han enseñado. Este bipartidismo no nos ha ayudado desde hace tiempo y hay que cambiarlo, pero los electores siguen votando por la misma gente”, contestó Miranda, en medio del debate. 
 “Es que el País cambia por uno y no por los políticos. ¿Cómo quieres que el País cambie cuando te robas la luz? ¿Cómo quieres tener un buen futuro para la familia pero no inculcas valores en tu casa?”, se cuestionó González Castillo.