Educación con perspectiva de género no es educación sexual (semisquare-x3)
La educación con perspectiva de género examina los constructos sociales que se han levantado en cuanto a cómo deben comportarse hombres y mujeres. (Archivo / GFR Media)
Con frecuencia, la educación con perspectiva de género se confunde con educación sexual. Sin embargo, se trata de dos temas que, aunque relacionados, enfocan conceptos diferentes. En las escuelas públicas de Puerto Rico, además, llegan a los estudiantes de maneras muy distintas.
El Departamento de Educación estableció el 25 de febrero de 2015 la “Política pública sobre la equidad de género y su integración al currículo del Departamento de Educación de Puerto Rico como instrumento para promover la dignidad del ser humano y la igualdad de todos y todas ante la ley”.
Definió, entonces la perspectiva de género según lo hizo anteriormente el Instituto Interamericano de Derechos Humanos como el “enfoque teórico de análisis que facilita repensar las construcciones sociales y culturales de la distribución del poder entre mujeres y hombres y que afectan de manera directa las formas de relacionarse de las personas en todos los ámbitos”. 
La educación con perspectiva de género no es educación sexual.
La educación sexual se concentra en los conceptos sobre cómo crecemos los seres humanos en términos anatómicos y cómo manifestamos nuestras relaciones sexuales. 
Mientras la educación con perspectiva de género examina los constructos sociales que se han levantado en cuanto a cómo deben comportarse hombres y mujeres, la educación sexual explora el aspecto fisiológico y el comportamiento sexual de las personas.
La educación con perspectiva de género reconoce las diferencias socioculturales de la inequidad, que suelen privilegiar lo masculino y subordinar lo femenino, una relación que afecta a todas las personas. Admite, además, que la inequidad de género y el discrimen producen violencia, principalmente contra las niñas y las mujeres. 
La educación sexual o educación sobre sexualidad, de otro lado, contempla el desarrollo físico de las personas, la descripción y función de sus órganos sexuales, el sistema reproductivo, la reproducción, las prácticas sexuales saludables, la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, las relaciones amorosas saludables, entre otros temas. Puede considerar las influencias de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, legales, históricos, religiosos y espirituales, según lo establece la Organización Mundial de la Salud. Además, la educación sexual, cuando se imparte con una perspectiva de género, también explora los conceptos relacionados con la orientación sexual. 
La educación sexual en el Departamento de Educación de Puerto Rico se imparte solo como parte de la clase de Ciencias de Salud, que usualmente toman los estudiantes en el nivel secundario durante un solo semestre. Esta mirada fugaz a la sexualidad ha sido criticada por pedagogos y salubristas que insistentemente han reclamado una enseñanza más comprensiva y abarcadora de un tema que es esencial para el desarrollo humano. 
En cambio, mediante la Carta Circular Número 19 del año escolar 2014-2015, el secretario de Educación, Rafael Román, ordenó la incorporación de la perspectiva de género de manera transversal en los currículos escolares, las prácticas educativas y las actividades extracurriculares. 
Diversos profesionales redactaron guías y materiales para la equidad de género específicas para cada materia con actividades diseñadas por nivel escolar. Estas guías están disponibles para la evaluación del personal escolar, madres, padres y estudiantes en el portal de la agencia.
Como ejemplo, en una clase de Estudios Sociales, los alumnos de cuarto grado leerán el cuento Revolución en Lares y reconocerán que tanto hombres como mujeres asumieron papeles protagónicos y de trascendencia en el Grito de Lares.
O en la clase de Álgebra, utilizarán la media y la desviación estándar de un conjunto de puntos anotados por jugadoras de la Women’s National Basketball Association para ajustarla a una distribución normal y estimar porcentajes de la población.
“Es importante que el estudiantado vea que el baloncesto es una actividad humana que disfrutan y practican hombres y mujeres”, lee el propósito de la actividad denominada “Apúntenselo, ¡cómo anotan!”. 
Aunque ha sido el reclamo de múltiples organizaciones de derechos humanos, las guías redactadas no tratan los temas relacionados con las diversidades sexuales.