Clinton perfila como la favorita de los boricuas demócratas en Florida (horizontal-x3)
Las boricuas María Nazario, María Carrasquillo, María Toledo e Irene Rivera apoyan a Hillary Clinton. (Especial para GFR Media / Carla D. Martínez)
KISSIMMEE, Florida -  La puertorriqueña Blanca Muñiz acudió ayer a votar, por adelantado, al centro comunal Roberto Guevara de Buena Ventura Lakes, decidida a contribuir a elegir la primera mujer presidenta de Estados Unidos.
“Hillary Clinton es mujer y me gustaría ver a una mujer al frente del gobierno de Estados Unidos. Además, soy demócrata y popular”, dijo Muñiz, quien vivió en Chicago (Illinois), antes de jubilarse en Kissimmee.
Como Muñiz, miles de boricuas de la Florida central  han optado por emitir su voto por adelantado en las primarias presidenciales demócratas, en las que, en este estado, Clinton es clara favorita para vencer a Bernie Sanders.
Desde el 29 de febrero y hasta  hoy, domingo, los electores inscritos de Florida han votado  por adelantado. Las primarias de Florida, clave en este ciclo electoral, son el martes.
Jorge González, nacido en Nueva York de padres puertorriqueños, piensa que  Clinton va a ser la candidata del Partido Demócrata. Pero, debido a que cree importante mantener el debate interno entre los demócratas, votó por Sanders.
En la casa de los pastores Carlos y Marianne Cepeda, de la Iglesia de Paz Oasis, las puertorriqueñas María Esther Nazario –residente de Ocala–, e Irene Rivera, de Kissimmee, estaban en equipos rivales en el juego de dominó. Cada una reclamaba el título de campeona.
Pero ambas coincidieron en que debe ser Clinton quien gobierne a Estados Unidos a partir de enero de 2017 y en que Donald Trump es un peligro para la sociedad estadounidense.
“El que vote por Trump está más loco que él”, indicó Rivera. 
Nazario sostuvo que votó por adelantado por Clinton, pues “ella tiene la experiencia y me gusta como su esposo (Bill) trabajó”.
Julio Gueitz, ponceño que vive en Kissimmee desde 1994, emitió su voto por Clinton, pues considera que apenas comienza a conocer a Sanders. A Trump le considera “demasiado obsceno. Lo que hace es desunir”.
Junto a Jorge González, su esposa Coralynda dijo que votó por  Clinton, pero que aún tiene dudas sobre su respuesta a la crisis en la embajada estadounidense de Bengasi y sobre su determinación de utilizar un servidor privado para sus correos electrónicos oficiales como secretaria de Estado.
Aunque la lista de los que pensaban que Trump no tenía oportunidad alguna de ser el candidato a la presidencia de Estados Unidos se achica a pasos agigantados, Jorge González no cree que Trump pueda ganar en noviembre. “No tiene el apoyo de la maquinaria y lo van a dejar caer, pues prefieren perder la elección”, indicó.
Los hermanos Héctor Luis García y Mercedes García, el primero identificado con el PNP y ella con el PPD, también votaron por Clinton.
“Voté por Sanders porque creo que es el candidato más fuerte y nos va a ayudar a nosotros los latinos y a Puerto Rico. No creo que el país esté preparado para una mujer presidente”, dijo María Pérez, otra demócrata.
Como locutor y presentador de un programa de análisis político, el puertorriqueño Fernando Negrón tiene conectado el cable de tierra con su comunidad boricua de la Florida central. De lunes a viernes, Negrón, quien vive en Orlando desde 2001, tiene un programa en la emisora WONQ (La Grande).
A su juicio, es natural que Clinton sea la favorita de los boricuas demócratas, pues  la conocen. Pero, advirtió que Sanders “es un imán para el joven puertorriqueño que está buscando el cambio que comenzó el presidente Obama”. 
No  duda que el electorado boricua, tras las expresiones de Trump sobre los indocumentados mexicanos, “lo detesta con inmensa pasión”. “La mayor parte (de los que llaman) piensan es  arrogante (y) racista”, dijo.
Negrón afirmó  que sin el exgobernador Jeb Bush en la contienda republicana, Marco Rubio es  la alternativa natural para los boricuas afiliados al “Grand Old Party” (GOP). 
Pero, considera que de cara a una elección general, si es que Rubio lograra un milagro político y revive su precandidatura presidencial, cometió el error de no apoyar el acceso de las empresas públicas de Puerto Rico al capítulo 9 de la ley federal de quiebras y de atacar en 2009 la candidatura al Tribunal Supremo de EE.UU. de Sonia Sotomayor.