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Los hospitales cuentan con sofisticados equipos de uso constante que consumen mucha electricidad. (Archivo/ GFR Media)
Mientras la Administración de Seguros de Salud (ASES) no liquide la deuda que tiene con los hospitales por servicios brindados a beneficiarios del Plan de Salud del Gobierno en marzo pasado, muchas instituciones médicas enfrentarán problemas de pago para sostener las facturas de servicios básicos, como el de electricidada.
Así lo vaticinó Jaime Plá, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales, quien recalcó que el problema principal que ésto les ocasiona a los hospitales es falta de flujo de efectivo (“cash flow”) para poder sostener sus operaciones básicas.
“Al (hospital) Santa Rosa (Guayama) y a otros hospitales (ASES) les debe una cantidad razonable de dinero. Ahora, me sorprende que la Autoridad de Energía Eléctrica publique anuncios de cortar el servicio solo en hospitales, no en otros negocios. Eso crea una imagen pública negativa a los hospitales, cuando en realidad todo el mundo está en el mismo ‘issue’” (de morosidad), opinó Plá.
Aludió particularmente al anuncio que publicó la AEE el jueves anunciando un Aviso de Suspensión de Servicio Eléctrico al hospital Santa Rosa en Guayama, programado para el próximo jueves, a las 9:00 a.m.
“La difusión de este aviso se realiza para que personal de la institución hospitalaria, agencias, oficinas, pacientes y familiares de pacientes estén notificados y tomen las medidas alternas para el cuidado de la salud de los pacientes ingresados”, informaba el anuncio.
Hasta este fin de semana, había 29 pacientes admitidos en el hospital Santa Rosa,  se informó.
Según Plá, se deben fomentar algunas opciones que ayuden a los hospitales a recuperar su salud fiscal, como una mejor financiación de los programas Medicaid y Medicare Advantage.
“Los censos (de pacientes) han bajado considerablemente en muchos hospitales. La regionalización de las redes (de proveedores) han creado un desfase a pacientes, hospitales y proveedores. Antes a los hospitales del área metropolitana (San Juan) venían pacientes de otras regiones. Ya no pueden y eso está creando un problema serio”, dijo.
Plá se refirió a que, bajo los nuevos contratos de administración del Plan de Salud del Gobierno (PSG) que comenzaron el 1 de abril pasado, se repartieron las regiones de la Reforma de Salud en diferentes aseguradoras y organizaciones de salud.
En el contrato anterior, todo el País estaba cubierto por una sola aseguradora, Triple-S. 
Con la repartición de las regiones los beneficiarios deben buscar servicio en la región que les pertenece ya que solo están cubiertos por la aseguradora que administra su región.
“No pueden tratar al sector de la salud con la misma vara que a otros negocios. Sin ‘cash flow’ no se puede (pagar deudas atrasadas) en diez días”, indicó  Plá en alusión al término de 20 días que  otorga la AEE para pagar facturas atrasadas o establecer un acuerdo; de lo contrario, diez días antes emite una carta certificada a distintas agencias de gobierno, incluido el Departamento de Salud, informándoles de la situación que atraviesa el hospital moroso.
Siete días antes, mientras tanto, publica un anuncio en un periódico de alta circulación anunciando la suspensión del servicio y el día que se efectuará el corte. 
“Esto (los hospitales) es una industria que opera los 365 días del año, con mucho equipo tecnológico que gasta mucha luz”, agregó  Alfredo Volckers, pasado presidente de la Asociación de Hospitales.
Hizo énfasis en que  los más perjudicados  con los atrasos en los pagos de ASES son los hospitales pequeños.
La ASES debe $30 millones por reclamaciones a servicios médicos, incluyendo los ofrecidos en los hospitales.
“Yo había anticipado que este año, por lo menos, cinco hospitales van a cerrar, a menos que haya algún alivio federal sustancial”, indicó Volckers.
Agregó que, entre los factores que también han afectado las operaciones de los hospitales, se encuentra el éxodo de muchos al exterior ya que esto ha bajado el censo de pacientes.
Además, señaló que la baja en nacimientos también ha sido un factor importante en la reducción de servicios solicitados.
“Se necesita más creatividad que antes (para subsistir el negocio)”, dijo.
En el hospital San Carlos Borromeo en Moca,  solicitaron un cambio de conexión en su línea de voltaje, lo que les generó un ahorro sustancial en su factura de electricidad, explicó Rosaida Crespo, directora ejecutiva de la institución.
“Cambiamos de una línea de menos voltaje (4 kV) a una de más voltaje (32kV) y la factura (de luz) bajó cantidad”, afirmó Crespo.
Comentó que al igual que otros hospitales, enfrentan un panorama fiscal difícil.
“Ha sido un año duro (2015) por una baja en el volumen de pacientes, los retos de la Reforma (de Salud) y somos un hospital sin fines de lucro, pero hemos podido estar al día en (los servicios de) el agua y la luz”, exclamó Crespo.
Jorge Torres, director ejecutivo del Hospital del Maestro, lamentó que no se les conceda el subsidio que la AEE le otorga a los hoteles.
En noviembre de 2005, la AEE creó un reglamento mediante el cual le concedía un crédito de 11% en la facturación por consumo de energía a hoteles, condohoteles, pequeñas hospederías, paradores o casas de huéspedes certificadas por la Compañía de Turismo “para revitalizar la industria turística como fuente generadora de empleos en ingresos para el pueblo de Puerto Rico”. 
“Los hospitales no bregan con clientes como un hotel. En los hospitales estamos bregando con la vida humana”, planteó Torres, quien agregó que, contrario a otro tipo de comercio, en los hospitales no se recobra de inmediato el dinero por el servicio.
“Ahora los planes médicos por cualquier cosa deniegan pagos. Están más quisquillosos”, lamentó Torres.