Muerte cruel detrás del festival de la calle San Sebastián (horizontal-x3)
En el festival de la Calle San Sebastián hacen una misa y prosesion en honor al santo Sebastián. (Archivo GFR Media)
El casco urbano del Viejo San Juan se encenderá a partir de hoy con el inicio de las tradicionales Fiestas de la Calle Sebastián, conocidas como las Fiestas de la SanSe, donde miles de personas disfrutarán de un fin de semana de artesanías, espectáculos musicales, folclóricos y otros festejos que dan fin a la temporada navideña.
Pero, ¿conoce usted por qué este festival lleva el nombre de San Sebastián? ¿Sabe usted quién es ese santo cuyo nombre lo lleva un pueblo del oeste, y a quien, incluso, la iglesia católica y ortodoxa venera los días  20 de enero y el 18 de diciembre? 
Pues se trata de un mártir y santo de la antigua Roma que fue martirizado, asaeteado (atacado con flechas) por su fidelidad a Jesús, por su entrega de hacer el bien al prójimo y ayudar a otros en momentos de dificultades y crueles persecuciones.Por esos benéficos actos, San Sebastián enfrentó una muerte cruel a sus 36 años.
Soldado cristiano
Según el historiador Rafael Torrech, poco se sabe del joven Sebastián a parte de que nació el siglo III en Narbona, una provincia romana que hoy corresponde a Francia. 
Sebastián se formó y educó en  a ciudad de  Milán en Italia, y  comenzó una vertiginosa carrera militar que lo llevó a Roma como capitán en la prestigiosa guardia pretoriana imperial. Fue un  jefe militar muy respetado, y, sobre todo, muy apreciado por el emperador romano Dioclesiano, quien perseguía a los cristianos por considerarlos sus enemigos.
De hecho, Sebastián practicaba la fe cristiana, pero el emperador Dioclesiano no lo sabía. 
“Sebastián combinaba su carrera militar con la protección de los cristianos logrando salvar a algunos de la muerte”, sostuvo Torrech a ELNUEVODIA.COM.
“En el proceso fue responsable de varias conversiones y hechos extraordinarios que podrían considerarse milagrosos. Sin embargo, muchos de los que rescató y convirtió a la fe fueron posteriormente martirizados", destacó.
Sebastián nunca participó de los sacrificios paganos porque los consideraba idolatría. Dentro de la milicia, ejercitaba el apostolado cristiano entre sus compañeros soldados llevando el aliento, e incluso, llevando oración a los encarcelados, explicó el padre Juan Luis Negrón, sacerdote de la Diócesis de Caguas y doctor en teología moral.
“Para esa época había mucha gente siendo perseguida por su fe en Cristo, y él  (Sebastián) les oraba, les animaba. Era un ejemplo de fidelidad a Jesús, a la entrega de hacer el bien, de ayudar a otros para que mantuviera la fe cristiana. Él asume la enseñanza cristiana de lo que es el servicio, la humanidad, la verdad, la justicia, el respeto a la persona, a la dignidad humana”, enfatizó el sacerdote. 
Por sus buenas obras, San Sebastián pagó un alto precio. La historia destaca que su gestión como cristiano llegó alos oídos del emperador Diocleciano. Al  enterarse de que su capitán  era uno de sus enemigos y no rendía culto a los dioses paganos, lo acusó de ingrato y lo condenó a morir.
Camino al martirio
“Sebastián fue obligado a escoger entre ser soldado o seguir a Jesús, y  él escogió a Jesús. Esa fidelidad en su fe lo llevó al martirio”, relató el padre Negrón.
Los soldados llevaron a Sebastián a un estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste, y lanzaron sobre él una lluvia de flechas. Su cuerpo, según  Torrech, fue descrito como un erizo humano por la gran cantidad de flechas clavadas en su cuerpo. De ese episodio surge la imagen icónica de un San Sebastián agónico atadado a un tronco y cruzado con saetas.
Los soldados romanos lo dieron por  muerto, pero a pesar de ese suplicio y la agonía, Sebastián no murió. Unos cristianos lo vieron y al percatarse que estaba con vida lo escondieron y lo curaron. De ahí, surge el antiguo mito de que San Sebastián fue rescatado y curado por ángeles.
Aunque le instaron a huir de Roma para salvar su vida, Sebastián no huyó. Se dice que se enfrentó al emperador Diocleciano y le increpó públicamente sobre su crueldad contra los cristianos. “Su franqueza y valentía impresionó al emperador, quien, de todos modos, lo mandó a matar a macanazos”, resaltó Torrech. 
Y así  fue, Sebastián murió a golpes a los 36 años en el año 288. Su cuerpo fue encontrado en los alcantarillados de Roma y guardados en una de las siete primeras iglesias cristianas de ese país adquiriendo así gran prominencia.
 Honrado en el mundo
“Este es un hombre exitoso en el imperio romano que lo abandona todo por su fe. Por tanto es un nuevo tipo heróico de mártir, distante del arquetipo judío y predicador convencional, y  muy atractivo a una nueva y más universal feligresía europea”, agregó Torrech.
Sus advocaciones incluyen pueblos en España, Bélgica, Italia, Portugal, Alemania, Filipinas, e incluso en Puerto Rico. Además del festival de la SanSe,   el municipio de San Sebastián honra a su patrón con algunos eventos. 
El padre Moisés Ríos, de la Parroquia San Sebastián Mártir, indicó que del  11 de enero hasta el 19 de este mes se  celebra un novenario en el que cada barrio del Pueblo del Pepino tiene a su cargo uno de esos días  y  preparan la celebración de la eucaristía y predica un sacerdote del decanato de Aguadilla y de la Diócesis de Mayagüez.
Otra actividad es "San Sebastián visita tu comunidad", en el que cada comunidad recibe la imagen del santo en la entrada de cada capilla. Rezan el rosario y  realizan una celebración de la palabra de Dios donde meditan sobre el servicio y la entrega. Al finalizar, cada comunidad envía la imagen de San Sebastián a otra comunidad.
De igual forma, el 20 de enero, la parroquia San Sebastián Mártir celebra en grande la fiesta del patrón con una eucaristía solemne. Al finalizar, los feligreses parten en procesión con la imagen de San Sebastián alrededor de la plaza de recreo del municipio pepiniano pidiendo su intercesión por las necesidades de  sus comunidades.
Cabe destacar que la parroquia San Sebastián Mártir cuenta con una imagen tallada del santo Sebastián en el retablo central. La talla está tablada en madera policromada al oléo y  resalta el cuerpo de santo  amarrado a al tronco de un árbol y asaetado en diversas partes. 
Según el padre Ríos, el rostro sereno de la imagen refleja el estado interior del mártir que ofrece su vida por Cristo en la esperanza de la resurrección.
A través de los años, según el historiador Torrech, el santo Sebastián es considerado en el mundo como el protector de los moribundos, los atletas, arqueros y albañiles. “Además, se le conoce como el santo patrón de los militares, y hasta de los policías, ahí su posible vínculo con la famosa calle San Sebastián del Viejo San Juan", concluyó.