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Emoción, expectativas y algo de nervios seguramente te acompañaron en tu primer día de trabajo. Desde entonces, días, meses y años han pasado. No  sientes la misma satisfacción al comenzar la mañana en la oficina y  de tu boca sólo salen quejas. Por todo lo anterior, cada vez es más difícil encontrar pretextos para ocultar la realidad: tu trabajo o el lugar donde trabajas ya no te gusta. ¿Qué puedes hacer?
Enfrentar la situación es un dilema para muchos que se debaten entre la estabilidad económica y el deseo de buscar nuevas oportunidades. Quizás disfrutas de buenos beneficios,  vacaciones o plan médico y con la economía, en un momento tan retante, saber que cuentas con ellos te  ofrece  tranquilidad. Así es que cuando piensas en buscar un nuevo trabajo, o quizás convertirte en un trabajador independiente, llegan montones de dudas y no ves la forma de salir del círculo vicioso: insatisfacción, queja, inercia.
La doctora María de Lourdes Curbelo, psicóloga clínica, indica que de acuerdo con lo observado en su práctica, mucha gente permanece en ese estado de insatisfacción porque no puede imaginar otras alternativas. Como  consecuencia, permanecen atadas a la comodidad, la costumbre o el miedo. 
Para ayudarles a tener otra perspectiva  la doctora comienza por hacerle a sus pacientes una pregunta sencilla: ¿qué te encantaba hacer cuando eras niño? Las personas se ríen, asegura Curbelo,  porque no entienden cómo esto se relaciona a su problema. La verdad es que las respuestas arrojan mucha luz para entender qué  les  apasiona y cuál o cuáles son los talentos   que les hacen únicos.  
“Quiero que  identifiquen, de forma auténtica y sin estar viciados por los procesos laborales o de la vida, cuál es su llamado”, explica la psicóloga. 
Muchas veces, las respuestas ponen en evidencia una toma de decisiones más práctica que auténtica. Quizás deseaban tener un negocio propio pero, por evitar arriesgarse, eligieron una alternativa más segura. Puede ser que aceptaron  una oferta laboral para ganar experiencia y, con el pasar de los años, se quedaron en  esa zona segura en lugar de intentar nuevos retos. Por supuesto, también hay quienes luego de muchos años haciendo lo mismo tienen  nuevas inquietudes. 
A la oficina de la doctora  también  llegan personas que, simplemente, desean  un cambio que les permita disfrutar de una mejor calidad de vida, incluso si para lograrlo deben aceptar un salario menor.
La indecisión
“Siempre tenemos un pensamiento repetitivo acerca de lo que nos gusta”, indica la doctora. 
Incluso la gente que se  bloquea pensando en qué más puede hacer para cambiar de rumbo laboral puede encontrar respuestas si examina su estilo de vida, en qué actividades prefiere invertir el tiempo, qué tipo de libros lee o a quien(es) admira. Una vez identificamos nuestros talentos e intereses, el próximo paso es imaginar lo más claramente posible cuáles son las características de esa nueva realidad. Esto incluye, cuál es el horario, cómo es la oficina, cuánto ganas, cómo te vistes, dónde y cómo son los colegas, recomiendan Curbelo y la psicóloga clínica y coach ejecutivo,  María de los Ángeles Olivencia. 
Antes de dar el paso
Una vez tengas claro ese panorama la doctora Olivencia  recomienda preguntarte qué te impide buscar nuevas alternativas, pues esas barreras son las primeras que debes superar.   Identifica cuál es tu miedo. Si la respuesta es que careces de alguna destreza para emprender tu ruta, empieza  a diseñar un plan para prepararte en esa área mientras mantienes tu empleo. 
 “Pregúntate qué estás haciendo diariamente para llegar a donde deseas”, exhorta Curbelo.
Alcanzar pequeñas metas para conseguir lo que deseas se convertirá  en una fuente de motivación. Te distraerá del negativismo de sentir que estás estancado en un trabajo que no te agrada. 
En tu plan de objetivos, traza metas realistas. Imponerte exigencias irreales puede provocarte aún más insatisfacción e incluso ansiedad. En el camino no debes pasar por alto que el desarrollo profesional va atado al desarrollo personal. Esto quiere decir que quizás no basta con tomar un curso de inglés o de computadoras. Probablemente necesitas trabajar algún aspecto de tu personalidad que te ayude a ser exitoso en tu proyecto. Por eso, debes examinar con honestidad cuál es tu desafío en ese plano.
“Piensa si te hace falta tener más paciencia, mejorar tu actitud, ser más puntual o aprender a trabajar en equipo”, aconseja Curbelo. Mejorar estas áreas también te ayudará a manejar de modo efectivo tu estado de ánimo, es decir,  estarás más tranquilo mientras consigues lo que quieres. 
Otra estrategia útil en el proceso es mantener un diario de gratitud. Cuando no estás contento en el lugar donde pasas la mayor parte del tiempo en el día, es fácil empezar a ver el panorama peor de lo que en realidad es. Sacar tiempo para fijarte en lo que sí te satisface ayuda a crear una atmósfera diferente, más positiva, alrededor. 
Las entrevistadas coinciden en que, siempre que sea posible, prepares tus finanzas para evitar la incertidumbre que puede traer un nuevo panorama laboral. Como mínimo debes procurar ahorrar,  al menos, entre tres a seis meses de presupuesto para cumplir con tus obligaciones.
“No recomiendo hacer las cosas a lo loco porque el trabajo puede ser una base de estabilidad emocional. Es mejor planificar para limitar riesgos”, asegura Curbelo. 
Algunos consejos
-Identifica tus talentos y fortalezas. ¿En qué eres bueno?
-Determina cuáles son las barreras que te detienen y si son internas (miedo, negatividad, inercia) o externas (no sé inglés, no tengo idea de cómo puedo establecer un negocio).
-Planifica el momento y la forma de emprender un nuevo camino. Traza el plan para cumplir  día a día con lo debes hacer para alcanzar el cambio. 
-Establece metas realistas y establece plazos para cumplirlas.
-Fíjate también en las áreas de tu personalidad que puedes mejorar para ser exitoso en el plano laboral desde la perspectiva que elijas. (Ej. si necesitas ser más paciente, puntual, responsable).