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sábado, 28 de septiembre de 2013

Se vive gracias al cuponeo


Se vive gracias al cuponeo

El puertorriqueño ha recurrido a los cupones o las ofertas con descuento para lidiar con la crisis económica
 
La crisis económica, el alza en el costo de vida, la necesidad de ahorrar y el fácil acceso a Internet lleva cada vez más a los boricuas a recurrir a los llamados cupones u ofertas con descuentos. (Archivo)
Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com
"Me encanta comprar con cupones de descuentos", dijo Elizabeth Castro a través de las redes sociales.
Sonia Ivette Osorio contó que al comprar con cupones u ofertas no solo ahorra para su familia sino hasta para sus vecinos.
"Llevo utilizándolos ya cuatro meses. Es un éxito total. He ahorrado lo que nadie se imagina y tengo mi reserva", comentó.
Incluso algunos cibernáutas mencionaron lugares en Internet destinados exclusivamente a los cupones o a promocionar ofertas. Ahí consiguen trucos o sugerencias sobre cómo ahorrar más.
Resulta que la crisis económica, el aumento en el costo de vida, la necesidad de ahorrar y el fácil acceso a Internet han provocado que cada vez más los puertorriqueños recurran a los llamados cupones u ofertas con descuentos para adquirir servicios o simplemente salir a comer fuera de la casa por menos dinero.
Es lo que algunos conocedores del tema han denominado como el "cuponeo", fenómeno que aseguran se arraigó en la cultura puertorriqueña hace unos años y se vislumbra que mantendrá su auge por más tiempo.
"Cuando tienes un porcentaje de más de 40% de nivel de pobreza y tienes unas condiciones donde hay unas situaciones de crimen y un deterioro social, sin lugar a dudas cualquier cosa que ayude a mejorar el aspecto económico puede servir para que ayude a que estos consumidores puedan obtener bienes necesarios con ahorros. Esto va a prevalecer", dijo el sociólogo José Rodríguez. 
Para el antropólogo, Jorge Duany la respuesta a este fenómeno está en la fragilidad de la economía del país. "Creo que la razón inmediata es la situación económica del país que ya lleva siete años en recesión y requiere de formas creativas para estirar el peso. Debe ser una respuesta a la escasez y a los precios altos y los salarios que deben seguir siendo muy bajos", puntualizó.
Contrario a Estados Unidos donde pagar y beneficiarse de los ahorros instantáneos de los cupones tiene una larga tradición, en Puerto Rico era una práctica mal vista. El sociólogo dijo que hace algún tiempo llevar un cupón o presentar una oferta en un establecimiento antes de pagar era visto con cierto desprecio.
Boricuas que ahora residen en Estados Unidos contaron cómo reducen sus gastos sustancialmente con cupones y ofertas con toda normalidad. "Aquí en Estados Unidos los cupones son un éxito. También los 'freebies' y 'samples'", sostuvo Gabriela Cristina Díaz.
Eso se da en la actualidad con cotidianidad en Puerto Rico. "Son un éxito. Hay que estirar el peso lo más que se pueda y es tremenda opción", manifestó Xiomara D. Lugo.
"Como todo, los tiempos cambian. Es como los cupones de alimentos, que se veía que aquel que lo solicitaba era mal visto, pero como todo, hay poblaciones que lo necesitan porque ahorran y pueden subsidiar otros gastos como lo son los gastos médicos. El ahorro que se lleva a cabo puede servir para otros fines", destacó Rodríguez para explicar el cambio y por qué los boricuas demoraron en hacer suya esta modalidad del llamado "cuponeo".
Ahora no se teme ni se es criticado por comprar con cupones o descuentos. Incluso, el economista Carlos Soto Santoni opinó que todas las clases sociales -en mayor o menor grado- recurren al "cuponeo" porque hay ofertas o productos de variado precio o que apelan a distintos sectores del país.
A juicio de Duany, los cupones -que se consiguen en revistas, periódicos o libros- pueden ser los precursores de las ofertas que ahora reciben miles de ciudadanos por Internet para comprar servicios, productos, estadías en hoteles, cenas o entretenimiento por un porcentaje de su costo. "Es una práctica bastante antigua, que incluso podía datarse de la época de los 60 con los catálogos que se enviaban por correo y la gente escogía la mercancía que quería y la mandaba a pedir", comentó Duany.
Al igual que el sociólogo, el economista atribuyó el auge de recurrir a ofertas a la fragilidad de la economía del país. Aseguró que tanto el comerciante -que obtiene publicidad- como el consumidor, que ahorra, se benefician. "El único peligro está en convertir esto en una actividad compulsiva", dijo el economista.
Además, Duany dijo que el Internet facilita esta práctica y la gente se siente más confiada de revelar por el espacio cibernético sus datos personales y bancarios.
"Ha proliferado esa confianza de que no le van a robar el dinero", dijo.
"También están cambiando algunos de los patrones de consumo como comprar en varios lugares productos de alimentos. Se ha intensificado precisamente porque la gente necesita reducir el presupuesto", dijo Duany. "Creo que seguirá siendo común el usar esta práctica".

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