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lunes, 30 de septiembre de 2013

Se fueron de Puerto Rico


 

Se fueron de Puerto Rico

Conoce algunos testimonios de personas que abandonaron el País. Fotos y vídeo. Participa
Por ELNUEVODIA.COM
Desde la izquierda, Fernand Reyes, Keila Montalvo, Noemí Barreto, Nannette Dorios y Lizzete Flores. (Suministradas)
La emigración hacia Estados Unidos ha ido en aumento en los últimos años.
Son varias las razones por las cuales los puertorriqueños deciden abandonar la Isla.
Algunos boricuas en el extranjero compartieron con El Nuevo Día sus razones por las cuales decidieron irse a Estados Unidos.
Testimonios:
Jorge Duany
Durante décadas y desde una perspectiva académica, el antropólogo Jorge Duany ha estudiado el tema de las migraciones y es, probablemente, una de las figuras dentro de la intelectualidad puertorriqueña con mayor renombre en esta área de estudios.
En estos momentos, Duany también conoce la emigración de manera vivencial y en carne propia porque se mudó a la Florida al aceptar una oferta de trabajo. El estudioso puertorriqueño fue nombrado director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida el año pasado.
“Me convertí en una estadística. Llevaba muchos años escribiendo sobre el tema y formo parte ahora del fenómeno”, manifestó Duany. “Tomé una decisión bien difícil y que se basó sobre todo en consideraciones económicas y profesionales”, abundó.
Como tantos otros, Duany se fue del país en busca de oportunidades de trabajo distintas e impulsado, a la misma vez, por la crisis que atraviesa la Universidad de Puerto Rico, en la que laboraba.
“También tengo intenciones de regresar en algún momento, pero por el momento, las condiciones económicas no parecen ser las más prometedoras para hacer ese regreso”, comentó.
País en fuga
Estructuras abandonadas o deterioradas exponen la realidad de la crisis económica y la partida de los puertorriqueños del país.
Fernand Reyes
Mi nombre es Fernand Reyes. Me llaman “El Doctor Radio”. Llevo 24 años en la radio, los últimos lejos de mi tierra. Hace tres años comencé a tratar de construir mi propia empresa de radio para hospitales en Puerto Rico, pero cuando me enfrenté al costo energético, simplemente no pude. Trabajaba desde mi casa con mis máquinas que nunca se apagan y por ende, necesitaba al menos un acondicionador de aire prendido todo el tiempo. Las opciones fueron mudarme del País o abandonar mi sueño. Terminé en Kissimmee, Florida.
La segunda razón para irme fue el sistema de educación pública. Apenas daban clase y los nenes siempre salían temprano.
En Kissimmee por fin puedo tener el aire prendido para que no se dañe el equipo de mi empresa pagando no más de $200 al mes y el servicio nunca se cae.
El sistema de educación pública es excelente. Hay actividades, seguridad, buen ánimo y compromiso. El deseo de mi familia es regresar a Puerto Rico, pero no se puede. Me doy cuenta de que para vivir en mi Isla, se necesita mucho dinero.
El gobierno de Puerto Rico me alejó de los míos y aleja mis hijos de sus abuelos. No tengo la esperanza de volver.
Keila Montalvo
Me fui de mi bella Isla del Encanto hace más de un año. Me acababa de graduar de bachillerato y mi esposo no conseguía trabajo. Él es soldador industrial. Tengo un hijo de 6 años que curso su kinder en Puerto Rico y desafortunadamente la educación no fue la más efectiva pues no aprendió mucho.
Me di cuenta que no había calidad de vida. Mi esposo para poder trabajar tenía que viajar largas horas hacia el área norte desde el área sur.
Yo trabajaba en una panadería y sólo ganaba para sostener mis gastos universitarios.
Muchas veces cuando veía las noticias tan negativas de como jóvenes adolescentes se mataban  por puntos de drogas me ponía a pensar si ese era el futuro que yo quería para mi hijo. Fue una decisión muy difícil pero no lo pensé mucho. Salí a buscar las oportunidades y la tranquilidad que Puerto Rico no me ofrece y una mejor calidad de vida.
En Puerto Rico no hay trabajo y parece que las oportunidades solo son para los que tengan "palas". Uno se gradúa y muy pocas son las personas que consiguen trabajo en su área de estudios. No me arrepiento. Tengo muchos beneficios que jamás en Puerto Rico hubiera tenido.
Noemí Barreto
Me fui hace seis meses. Mi esposo y yo somos jóvenes y ambos tenemos grados universitarios completados con excelencia. No obstante, no conseguíamos un empleo que nos garantizara un estilo de vida estable. Luego de graduarme de la universidad en el 2010, estuve un año desempleada. Cuando, comencé a trabajar, era un empleo a tiempo parcial y tenía que vivir con mis padres.
En Puerto Rico las ofertas de trabajo para jóvenes son escasas. En Estados Unidos se nos presentaron oportunidades de empleo y estudio más prometedoras, no tan sólo por la paga, sino también por los beneficios.
En el 2011 fui víctima de secuestro y carjacking. La Policía no hizo nada. Aunque no me hicieron daño físico, el trauma emocional es muy difícil de superar. Luego de una experiencia tan atroz, es realmente afanoso el sólo salir de la casa sin pensar que te puede ocurrir algo.
Aunque sé que estoy bien aquí, no dejo de anhelar el día de mi regreso al país. Allí está todo lo que conozco y amo. Mi familia, amigos, cultura, idioma, etc.
Tengo la esperanza de que la situación en Puerto Rico va a mejorar. De ser así, sin duda alguna, mi esposo y yo regresaríamos.
Lizette Flores
De vacaciones iba a Orlando a visitar mi familia y por mi mente siempre me pasaba la idea de mudarme a esta zona.
Me quedé sin trabajo en el mes de enero pasado y busqué trabajo sin éxito en la Isla. Comencé desde Puerto Rico a solicitar la certificación de maestra y en agosto tome la decisión de venir a ver en qué estatus estaba mi solicitud.
Con la ayuda de la directora de la Oficina de Asuntos Federales de Puerto Rico (PRFAA) en Kissimmee, logre una respuesta y conseguí obtener la certificación. Actualmente estoy en gestiones de trabajo y tengo varias entrevistas.
Mientras tanto mi esposo se quedó trabajando en Puerto Rico, con nuestro hijo de 15 años, hasta tanto yo me estabilice. Una de las razones de mudarme ha sido traer a mi hijo  antes que cumpla los 18 años, ya que me preocupa la seguridad en la Isla.
Me gusta vivir en el área de Kissimmee ya que la calidad de vida es más tranquila, no hay tanta congestión de automóviles, el costo de la comida y la ropa es económico, las gestiones oficiales se hacen cómodamente, el ambiente en las escuelas son excelentes y mi prioridad es sentirme tranquila y ofrecerle a  mi niño nuevas oportunidades.
Nanette Dorrios
Cuando en la Isla yo había conseguido profesionalmente todo lo que me había propuesto, me pregunté ¿qué es lo próximo?
En aquel momento no estaba frustrada, ni descontenta en mi tierra, al contrario, me sentía afortunada ganándome la vida escribiendo, que es lo que más disfruto. Sin embargo, comencé a considerar la idea de mudarme de la Isla pues quería estudiar un doctorado y mejorar mi inglés. Pronto lo decidí y me fui para Nueva York.
Al poco tiempo, vine a Suny de Buffalo, donde empecé a estudiar y me quedé. Mi intención era regresar en dos o tres años pero me fui amoldando al estilo de vida. Seguí escribiendo y comencé a enseñar en la universidad. Entonces conocí a mi esposo, quien es de aquí… y de eso ya han pasado 25 años.
Extraño mi gente y a mi país cada día. Me mantengo en contacto. Deseo regresar a vivir allá…pero no veo cómo.
Pienso en mi hijo y me preocupa que no tenga la calidad de vida que aquí tenemos. Acá vivimos con calma. En este lugar todavía hay sentido de comunidad. Los vecinos trabajan juntos para embellecer la ciudad. Es tan tranquilo que en verano, sin tener rejas muchos duermen con las ventanas abiertas.

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